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Sociedad

Siguen protestas en Chile a pesar de medidas del presidente Piñera

  • Siguen protestas en Chile a pesar de medidas del presidente Piñera
    Las autoridades informaron que la cifra de muertos por los disturbios de los últimos días subió a 18. Mientras tanto, surgieron denuncias por presuntos abusos de derechos humanos cometidos por agentes del Estado. Siguen protestas en Chile a pesar de medidas del presidente Piñera

Después de anunciar medidas para mitigar la crisis social más grave en 30 años de democracia, el gobierno del presidente chileno Sebastián Piñera no lograba contener el descontento masivo y los reclamos en las calles de mejores condiciones de vida en uno de los países más prósperos de América Latina.

Pese a la vigencia de un estado de sitio, con los militares y la policía antimotines en las calles, decenas de miles de personas seguían protestando en la principal plaza de la capital con una bandera chilena gigante en la que inscribieron “#Chiledespertó”.

Se sucedieron nuevos enfrentamientos en una jornada de movilizaciones en todo el país y de una huelga general de dos días convocada por la principal central de trabajadores en respaldo a las protestas.

Las autoridades informaron que la cifra de muertos por los disturbios de los últimos días subió a 18. Mientras tanto, surgieron denuncias por presuntos abusos de derechos humanos cometidos por agentes del Estado.

En la víspera, Piñera anunció una serie de medidas con leves mejoras a las pensiones e ingresos de los más pobres en un esfuerzo por frenar la crisis. Sin embargo, al día siguiente se reanudaron las multitudinarias movilizaciones que derivaron en violencia y caos, principalmente en el centro de Santiago.

A pocas cuadras del Palacio de La Moneda, la sede de la presidencia, la policía reprimió violentamente a centenares de personas que intentaban llegar al escenario de las manifestaciones luego de que encapuchados instalaran barricadas encendidas y los atacaran con piedras y palos.

Un fuerte olor a gas, un picor en la garganta y ojos llorosos se volvieron comunes en el centro de la capital chilena en el sexto día de protestas que comenzaron como rechazo a una suba en la tarifa del metro y luego se extendieron a otras demandas por mejores condiciones de vida y un coto a la desigualdad.

Aunque tres de las seis líneas del metro funcionaban el miércoles de forma parcial, el país estaba lejos de alcanzar la normalidad: muchos chilenos se quejaban por los saqueos --que parecieron amainar en los últimos días--, por los inconvenientes en el transporte y las dificultades para realizar las actividades diarias. Un estado de emergencia y toque de queda en la capital y otras provincias seguía en vigencia.

Chile: ¿por qué protestan?

Para muchos, el estallido social que azota a Chile actualmente resulta difícil de creer. La del país sudamericano es una de las economías más sólidas de la región, el ingreso per cápita sobresale en América Latina y la inflación se ha mantenido controlada en los últimos años. Pero tiene un punto de quiebre: su enorme desigualdad social.

Santiago de Chile y muchas otras ciudades del país han sido escenario por casi una semana de protestas, en algunos casos violentas, con disturbios, incendios, saqueos a locales, parálisis del sistema de transporte y la muerte de al menos 18 personas.

El aumento, a partir del 6 de octubre, del precio de los tiquetes de Metro –considerado el sistema de transporte más moderno de la región- originó las protestas, que se recrudecieron el 18 de octubre, cuando centenares de jóvenes destruyeron estaciones y se enfrentaron con la Policía.

El Gobierno de Sebastián Piñera decidió declarar un estado de emergencia y reversar la medida. Días después, gracias a un trámite legislativo de urgencia, el pasaje de Metro volvió a la normalidad. Pero el país no.