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Anuario ABC Mundial: Los acontecimientos que marcaron el año 2018

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    2018: un año de negociaciones, expectativas y caos. Anuario ABC Mundial 2018
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Autor/es:
Por Enzo Moreira
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2018: un año de negociaciones, expectativas y caos.
Estamos a punto de finalizar un periodo marcado por elecciones presidenciales y de medio término que, en cierto punto, han resultado épicas, porque sus resultados han delimitado un nuevo mapa geopolítico del mundo.

Estamos a punto de finalizar un periodo marcado por elecciones presidenciales y de medio término que, en cierto punto, han resultado épicas, porque sus resultados han delimitado un nuevo mapa geopolítico del mundo; fricciones políticas que nos han quitado el aliento y dejado al borde del asiento; una profundización de las crisis humanitarias que nos han hecho descender al infierno y el azote de sucesos climáticos que mostraron el efecto negativo del implacable del Cambio Climático. Estamos por finalizar un año en que la violencia contra la prensa se ha ensañado en países en paz y el odio hacia los medios de comunicación se extiende tanto desde la política como desde la religión y los negocios.  Todos los indicadores, tanto de asesinatos y encarcelamientos como de desapariciones forzosas, han aumentado. Los actos violentos contra los informadores han repuntado respecto a otros años, según el balance de Reporteros Sin Fronteras, que eleva a 80 el número de periodistas asesinados mientras ejercían su labor (un 8% más que el año anterior), si se cuenta también a los colaboradores de medios y a los llamados periodistas-ciudadanos. Desde ABC Mundial hemos dado cobertura a los acontecimientos que dieron relevancia al año que se va y marcan el inicio de 2019.

Cataluña: sin diálogo ni entendimiento

La historia política de España ha tenido un año de sacudones y duros enfrentamientos, el país cierra un 2018 en que el mundo no ha sacado el ojo a la revuelta independentista catalana que no tuvo calma. En enero, tras la elección que tuvo lugar a fines del año anterior, se esperaba la conformación del nuevo Parlamento, el entonces Jefe de Estado español, Mariano Rajoy había sobrevivido a una crisis más, felicidad que sólo le duro hasta junio cuando fue removido de su cargo, consideraba calma la situación con luego de haberse reunido con los partidos políticos. Para ese entonces, Rajoy pedía al Gobierno catalán a que se forme "lo ante posible", al tiempo que ofreció su colaboración mientras los nuevos líderes actúen "dentro de la ley". Ni diálogo, ni entendimiento. La efervescencia independentista no ha cesado, en su camino se cargó al Jefe de Gobierno de España y hace temblar a Pedro Sanchez, actual mandatario nacional, que no logra acercamientos y prevé un 2019 poco flexible que no hará más que mantener alta la tensión en la región autónoma.

 Rusia: Sin sobresaltos ni cambios

En marzo, Vladímir Putin, de 65 años, ganaba las elecciones presidenciales con su mejor porcentaje de la historia, un 76,66%. El resultado fue considerado por el propio candidato como un referéndum a su política y se convirtió en el mandatario que más tiempo ha estado en ese cargo desde la ruptura de la URSS (2000-2004, 2004-2008 y 2012-2018). En resumen, era lo que necesitaba para mostrar al mundo su derecho a la anexión de Crimea y su legitimidad con acciones que le han enfrentado a sus antiguos socios occidentales. La victoria, pese a las denuncias de fraude de su principal crítico, el opositor y líder de la oposición extraparlamentaria Alexéi Navalni, que fue vetado para concurrir a las elecciones, han renovado el poder de Putin hasta 2024 y fueron anuncio de que nada cambiará en Rusia, ni la fuerte tensión con Occidente, ni el trato que reciben los Derechos Humanos, ni la puesta en duda de la tolerancia a las libertades religiosas y de orientación sexual.

América Latina: El eterno dilema entre los extremos

El continente, aún por estos días, continua en danza disléxica entre la derecha y la izquierda. Lejos de mostrar una orientación definida, los colores políticos que a partir de este 2018 han hecho pie en nuestras tierras muestras la complejidad y marcan la necesidad de aprender a leer un mapa cargado de disparidades e intereses encontrados.

Estados Unidos ha quedado en hábitat de guerra partidista luego de las elecciones de medio término que tuvieron lugar en noviembre. El presidente Donald Trump se enfrenta ahora, y por los siguientes dos años, a una Cámara de Representantes que está en manos demócratas que tienen poder para bloquear la agenda legislativa de la Casa Blanca. Sin necesidad de hacer una gran recopilación de hechos, por estas horas la Administración lleva 8 de cese parcial debido a la falta de acuerdo por la partida 2019 y exigencia de Trump de que el proyecto de presupuestos incluya una partida de más de 5.000 millones de dólares para el muro fronterizo con Mexico. Quizá ¿llegará en éste 2019 el momento en que veremos al mandatario intentando tener un tono conciliatorio?

México: Giro a la izquierda

Con un resultado bastante mayor de lo que le daban las encuestas, en julio, Andrés Manuel López Obrador, el candidato representante de la izquierda, conocido también como AMLO, obtenía, en su tercera candidatura a la presidencia, una victoria más grande de lo que se imaginaba. Pero el conteo de los votos demostró arrasó en las urnas con un margen de más del 53%. El flamante mandatario ahora debe comenzar a cumplir sus promesas de campañas, implementar cambios profundos que aseguró tendrán apego al orden legal establecido. Más pragmático y conciliador, AMLO ha sabido aprovechar el voto castigo de una población que llegó a su tope de tolerancia tras un sexenio de grandes escándalos de corrupción en todos los niveles del Estado. En su primer discurso prometió que "Habrá libertad empresarial, libertad de expresión, de asociación y de creencias". Además, recalcó que no aspira a instalar una dictadura "abierta o encubierta" y que su pensamiento se sintetiza en una frase: "Por el bien de todos, primero los pobres".

Brasil: Giro a la derecha

Jair Bolsonaro, de controversial candidato a Presidente. Señalado como racista, homófobo y cuestionado por estar a favor de la pena de muerte, el ultraderechista ha sido otro de los outsider que durante 2018 supo canalizar el descontento social. Con promesas de poner fin a la violencia e inseguridad, hallar una solución al flagelo del narcotráfico, encontrar una salida a la muy prolongada crisis económica y poner un freno a la corrupción es que ha logrado algo que paso de improbable a hechos constantes y sonantes: poner fin a una tradición de gobiernos de izquierda en Brasil. Con los mayores referente salpicados por hechos de corruptela, el Partido de los Trabajadores (PT) ha respirado su último aliento en octubre y esto decantó en la llegada Jair Messiaas Bolsonaro, militar retirado, al Palacio del Planalto. Quizá, más que por ser la voz de un conservador conservador que se encontraba callada a lo largo y ancho del país, Bolsonaro ganó por el rechazo generalizado al establishment, al PT y la figura del expresidente "Lula" Da Silva. Ahora, luego de su toma de poder este 1 de enero de 2019, es que sabremos si será capaz de revertir la crisis multidimensional que atraviesa la economía más grande de América del Sur.

Trump y Kim: De archienemigos a camaradas

Durante todo el año la diplomacia internacional ha estado con los nervios crispados. Y es que antes de la histórica Cumbre que protagonizaron el presidente de Estados Unidos Donald Trump y el líder de Corea del Norte Kim Jong-un (el primer encuentro entre mandatarios de ambos países desde la guerra de Corea en 1950) ambos llevaron la tensión al máximo, al punto en que todo el mundo creyó que todo podría desbordarse en cualquier momento. Desde entonces, Kim ha reiterado su compromiso con la desnuclearización de la Península mientras exige a EEUU el levantamiento de las sanciones, aunque Trump condiciona cualquier iniciativa a la verificación de que Corea del Norte cumple su palabra.  Antes, en abril, el líder norcoreano había captado la atención internacional al celebrar otra histórica Cumbre, esta vez con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, el primer encuentro bilateral tras 65 años de que ambos países habían entrado en guerra.

Brexit: Una separación sin fin

A lo largo de toda la temporada hemos puesto a prueba la popular frase "todo es tan fácil hasta que se pone difícil". Si en 2016, cuando se celebró el referéndum en Reino Unido y Gibraltar, alguien se hubiera planteado el incordio en que se convirtió éste divorcio entre Inglaterra y la Unión Europea, quizá, los grupos pro Brexit se hubieran replanteado o moderado su voto. Lejos de un final ordenado, la negociación se ha convertido en un lío de impredecibles consecuencias que amenaza la estabilidad dentro del Gobierno británico, así como dentro de todo el bloque y la comunidad europea. Tras sobrevivir a una moción de no confianza, y después de posponer en el último momento la votación en Westminster del Acuerdo consensuado con Bruselas para evitar una humillante derrota, la premier Theresa May presentará el pacto ante el Parlamento británico la semana que comienza el 14 de enero. Pese a los cambios que prometió, May se encuentra en medio de la pista sin tener pareja que la acompañe en esta pieza. La reticencia por parte de su propio espacio político y los euroescépticos se encuentra intacta y hace peligrar la propuesta mientras que no se encuentre solución al polémico backstop irlandés (la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda). Mientras, la Unión Europea, inmersa en su peor crisis existencial, medirá en las elecciones del próximo 26 de mayo la magnitud de la amenaza del populismo y de la extrema derecha para el futuro del proyecto común.

Cuba sin Castro 

El paso de poder en la isla ha despertado por escasos días la esperanza de cambio en el último escollo comunista de América. La era de los Castro llegó a su fin en abril cuando Raúl cedió el mando al vicepresidente Miguel Díaz-Canel, el primer líder que no pertenece a la "generación histórica" y el primer presidente de la Revolución sin portación de apellido. Por lo bajo, la sociedad cubana sigue viendo el tiempo entre algunos cambios de gran trascendencia social que legó el líder saliente y la imposibilidad de reforma económica. Todos los ojos estaban puestos en Diaz Canel, pero, ya sobre fin del año, las expectativas de cambio han vuelto a cero porque Raúl Castro se mantendrá como jefe del todopoderoso Partido Comunista hasta 2021 y la tan anunciada reforma de la Constitución, que llegaría para sustituir a la vigente desde 1976, ha sido reducida a una simple lavada de cara ya que sólo se limitará a reconocer por primera vez a la propiedad privada, pero deja referencia al comunismo y cierra las puertas al matrimonio igualitario, entre otras cuestiones.

En tanto la política, la diplomacia y la economía han sido un caos durante todo el año, los movimientos migratorios se han salido de control y desbordan los endebles sistemas de salud de países receptores elevando los índices y profundizando las vicisitudes humanitarias en todos los continentes por igual. Tan solo por mencionar una parte, en octubre, una caravana de migrantes partió desde San Pedro Sula (Honduras) hacia el norte. A su paso por Honduras, Guatemala y México se sumaron miles hasta formar un movimiento migratorio nunca visto en la región y que ahora se encuentran en la frontera norte de México e intenta entrar en Estados Unidos. Si a esto le sumamos el alarmante éxodo de venezolanos (más de tres millones son los que huyeron de la crisis provocada por el régimen chavista) que incrementa la preocupación en la comunidad internacional, no se demuestra otra cosa que como sociedad a nivel mundial hemos caído hasta lo profundo del infierno, y lo que es aún peor, muchos de nosotros ni siquiera nos percatamos de ello.