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G20: Mirar al mundo mirándonos a nosotros

  • Macri en la inauguración del G20
    Macri: “Quiero recordar a quien este año estaría cumpliendo cien años, Mandela que siempre fue un cultor del diálogo. Lo menciono para que luego de finalizado este G20 sigamos dialogando” Macri en la inauguración del G20
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Autor/es:
Por Patricia Pérez
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¿Seremos capaces una vez que parta el último avión con el último Líder y el paisaje local retome habitualidad, de acentuar estas propuestas que el Presidente introdujo en su bienvenida?

“Quiero recordar a quien este año estaría cumpliendo cien años, Mandela que siempre fue un cultor del diálogo. Lo menciono para que luego de finalizado este G20 sigamos dialogando” dijo el Presidente Macri en su discurso de apertura de las jornadas en Costa Salguero en Buenos Aires  el 30 de noviembre último.

Habló el Presidente de igualdad de género, de unirnos en la diversidad. En definitiva puso en la mesa del mundo una suerte de “agenda de Derechos”  de alto impacto en Argentina.
¿Seremos capaces una vez que parta el último avión con el último Líder y el paisaje local retome habitualidad, de acentuar estas propuestas que el  Presidente introdujo en su bienvenida?
El Gobierno que conduce quien de esto habló tendrá infinitos desafíos para 2019. 
Múltiples tópicos irresueltos para mejorar la vida y la calidad institucional quedan pendientes y necesitarán de una trabajada orfebrería y una muy precisa unidad de acción que homogenice no solo al oficialismo. También la oposición entra en período de prueba.
Es muy alentador que en el escenario del Poder mundial desplegado en Argentina por unas horas, se mencione el ideario del inmenso Estadista que supo transformar el odio racial del apartheid en un puente para que su Nación Arco Iris amaneciera. Pero esa señal propicia es insuficiente. 
Días atrás, la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich instruyó a su Jefe de Gabinete Gerardo Milman a iniciar un diálogo con el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en un intento de encausar la movilización anti G20 que los sectores antiglobalización organizaron y concretaron.
Hubo un resultado inesperado y altamente positivo.  Las partes, cada cual en sus cabales. Cada cual dándole entidad a su interlocutor, supieron respetarse y avanzar en un camino impensado: se escucharon siendo capaces de ceder objetivos y obtener objetivos.
Resulta que hablar sigue siendo bueno. Parece que darle identidad al otro transforma desconfianzas en la posibilidad de construir algo juntos.  En este caso, de una orilla de la racionalidad se supo movilizar  a miles de personas sin caras tapadas, sin palos ni bombas incendiarias y de la otra costa, miles de miembros de las Fuerzas de Seguridad garantizaron la libre circulación de los manifestantes sin producir ningún movimiento reprochable, y por el contrario detuvieron a una decena de irresponsables con botellas incendiarias, martillos, piedras y otros elementos violentos, que no contaron con el amparo de la multitud que los aisló.

Hablar, escuchar, reconocerse en el otro son ancestrales atributos de la especie algo olvidados en esta Era de alta  conectividad y poca comunicación. Hacer el ejercicio de poner los sentidos al servicio de la Cultura de Paz frente a la Cultura de la Violencia reconforta el Alma.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en 1994 definió a Nelson Mandela como “un abogado y un hacedor de la libertad. Un prisionero político, un constructor de la paz y un presidente. Un artífice de la reconciliación de la nación y un mentor para generaciones de líderes y personas comunes de diversas procedencias geográficas”.

Mirarse en él es un buen indicio. Estar a su altura el mayor de los desafíos. Pero tengo confianza que en mi país aún hay una oportunidad de ver la luz del sol. Esa luz que cuando atraviesa el prisma en la dispersión refractiva inventa la ilusión del Arco Iris. Esa ilusión que necesita cada Líder y cada uno de nosotros en Argentina para dejar atrás la noche de los reproches y abrazar el día del porvenir.
En las reunions inauguradas en la emblemática sede del Servicio Paz y Justicia Serpaj donde el dueño de casa y Premio Nobel de la Paz recibió a funcionarios del gobierno de Macri tal vez haya una semilla de esperanza. Tal vez.
Estemos atentos para hacerla crecer.