Región:
Argentina
Categoría:
Deportes

Escandalosa suspensión del superclásico River-Boca

  • Escándalo en la Superfinal River- Boca: se suspendió el partido y se jugará el domingo a las 17
    La agresión perpetrada por hinchas de River contra el bus que llevaba al estadio Monumental a los jugadores rivales, y la posterior represión indiscriminada de la policía, terminaron por mostrar el costado más vergonzante del fútbol argentino. Las astillas de vidrio en los ojos de Pablo Pérez, el capitán boquense, quedaron como imágenes inequívocas de la violencia. Escándalo en la Superfinal River- Boca: se suspendió el partido y se jugará el domingo a las 17

Escándalo en la Superfinal de la Copa Libertadores de América: se suspendió el partido y se jugará el domingo a las 17
Una multitud apedreó el micro Xeneize y Pablo Pérez resultó herido. "Nos están obligando a jugar", dijo Tévez. Hay detenidos y heridos por los incidentes.

La segunda "final del fin del mundo" se suspendió y esta vez no por un diluvio. Lo que llovieron fueron las piedras. Luego llegaron los gases lacrimógenos e impidieron que River Plate y Boca Juniors definan con normalidad quién se quedará con la Copa Libertadores de América. El partido se jugará este domingo a 17 hs. de Argentina. 

La agresión perpetrada por hinchas de River contra el bus que llevaba al estadio Monumental a los jugadores rivales, y la posterior represión indiscriminada de la policía, terminaron por mostrar el costado más vergonzante del fútbol argentino. Las astillas de vidrio en los ojos de Pablo Pérez, el capitán boquense, quedaron como imágenes inequívocas de la violencia.

La Conmebol y la misma FIFA, con Gianni Infantino a la cabeza, presionaron para que el partido se disputara igual. “Nos están obligando a que juguemos. No se puede creer”, se quejó Carlos Tévez. La situación era tan anormal que el propio presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Dominguez, tuvo que volver sobre sus pasos. “Uno (por Boca) no quiere jugar y el otro (River) no quiere ganar de esta manera", dijo.

El bus que trasladaba a la delegación Xeneize fue recibida con piedras por parte de los hinchas de River. La policía y las fuerzas de seguridad se vieron desbordados por los fanáticos Millonarios. La rápida respuesta no tardó en llegar, con gas lacrimógeno para dispersar a los hinchas.

El problema fue que el gas pimienta se coló en el bus y los jugadores de Boca se vieron afectados. Por eso su llegada al vestuario visitante del Monumenal fue con la cara tapada y tosiendo.

Horacio Paolini, dirigente de Boca declaró:"El operativo es un fracasó, reprimían a la gente y nos llegó el gas a nosotros. Dejaron a la deriva nuestra llegada". El conductor del autobús de Boca llegó desmayado al Antonio Vespucio Liberti.

Tras los incidentes, varios jugadores de Boca tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos, entre ellos Pablo Pérez que tuvo que ser trasladado al hospital.

El caos fue tal que algunos hinchas de River aprovecharon para saquear varios coches que se encontraban en los aledaños del Monumental.