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Elecciones 2019: Brasil al extremo

  •  Jair Bolsonaro se mantiene al frente con un 28 % en la intención de voto y deja a Fernando Haddad, sucesor en el PT del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, como segundo favorito con 11%.
    Según el analista internacional Eduardo Martínez, estas pueden considerarse las elecciones más convulsionadas en la historia latinoamericana Jair Bolsonaro se mantiene al frente con un 28 % en la intención de voto y deja a Fernando Haddad, sucesor en el PT del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, como segundo favorito con 11%.
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América
Categoría:
Política
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Informados
Autor/es:
Por Enzo Moreira
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Según el analista internacional Eduardo Martínez, estas pueden considerarse las elecciones más convulsionadas en la historia latinoamericana.
A menos de tres semanas, los comicios presidenciales en el país sudamericano se han convertido en una nueva disputa entre la ultraderecha y la izquierda.

De acuerdo con la más reciente encuesta difundida por el Instituto Ibope, Jair Bolsonaro, un capitán retirado del Ejército, se mantiene al frente con un 28 % en la intención de voto y deja a Fernando Haddad, sucesor en el PT del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, como segundo favorito con 11%. Sube la temperatura y permanece el espíritu de incertidumbre en la recta final camino al 7 de diciembre. Entrevista al analista internacional Eduardo Martinez.

La campaña presidencial que atraviesa Brasil ha devenido en la más polarizada en tres décadas. Ante éste escenario, la preocupación gana terreno y el electorado ha decantado hacia los extremos del arco político. La economía más grande de América Latina no se ha repuesto aun de los coletazos del Lava Jato y ya suma preocupación por su futuro al punto en que varios analistas consideran cierto peligro en el proceso.

A menos de tres semanas para la votación han comenzado a rodar acusaciones de un posible fraude. El favorito en las mediciones, Jair Bolsonaro, que aún se recupera del ataque que le propinó un detractor, apuesta a radicalizar el enfrentamiento y ha difundido un video a través de la red social Facebook en el que si pierde la disputa cívica será porque el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) manipuló el sistema de votación. Lejos de calmar los ánimos, el Partido de los Trabajadores ha sumado tensión a la escena al calificar las elecciones como un fraude, ya que, al fundador del partido y el político más popular de Brasil, el expresidente encarcelado Luiz Inácio Lula da Silva, no se le permitió presentarse debido a una condena por corrupción. La energía con la que el PT ha intentado hacer del expresidente su candidato lleva a que Haddad deba ahora ocupar tiempo de campaña en negar la posibilidad de otorgar un indulto a Lula en caso que obtenga la victoria.

Acusaciones cruzadas y desmentidas que van de un lado al otro, una atmósfera cada vez más tóxica cubre el país antes de la primera vuelta electoral del 7 de octubre y parece alejar toda posibilidad de que los comicios sean la oportunidad para unir a un país profundamente dividido, lo que incrementa el riesgo de que el próximo gobierno quede sumido en las diferencias internas. Una muestra de ello lo encontramos en un actor que toma protagonismo por estos días. Mientras Bolsonaro se recupera tras ser apuñalado el 6 de septiembre durante un mitin de campaña en el municipio de Juiz de Fora y Haddad intenta subir en los sondeos desde que el pasado 11 de septiembre fuera oficializado como candidato presidencial, un colectivo de mujeres que denuncia declaraciones ofensivas del ultraderechista se convierte en un fuerte opositor. La importancia de éste colectivo reside en que ellas representan el 52,5% de 147,3 millones de empadronados convirtiéndose en un factor clave en los comicios. Ésta es una de las diferencias que demuestran lo difícil que puede llegar a ser superar la crisis que enfrenta la octava economía del mundo.

Según el analista internacional Eduardo Martínez, estas pueden considerarse las elecciones más convulsionadas en la historia latinoamericana, por lo que paso con Bolsonaro y su estado de salud, que le ha imposibilitado hacer campana hasta el 7 de octubre, y el hecho que Lula da Silva, a menos de tres semanas, decida bajarse antes de seguir la pelea judicial y darle la posibilidad a que Haddad compita por su espacio. Es un escenario complejo para poder analizar y marca, de alguna manera, como está la política latinoamericana en este momento a nivel doctrinario, absolutamente convulsionada, aseguró Martínez.