Región:
Estados Unidos
Categoría:
Sociedad

La Justicia de Estados Unidos frenó la fabricación de armas con impresoras 3D

  • Un juez federal bloqueó esa posibilidad y puso fin así a un acuerdo que el gobierno de Donald Trump alcanzó con la compañía que planeaba comercializar en internet armas 3D
    Estos objetos, que se hacen de plástico, funcionan como un arma muy real. Al no ser industrializados por un fabricante autorizado, no tienen número de serie Un juez federal bloqueó esa posibilidad y puso fin así a un acuerdo que el gobierno de Donald Trump alcanzó con la compañía que planeaba comercializar en internet armas 3D

La autorización para imprimir pistolas y fusiles con esas máquinas iba a entrar en vigencia este miércoles. Pero un juez aceptó una demanda de 8 estados contra esa posibilidad.

Son pistolas fabricadas en impresoras 3D, hechas de plástico rígido que son fáciles de armar y ocultar, pero difíciles de rastrear. Y son tan capaces de disparar y matar como cualquier revólver o fusil tradicional. Los amantes de las armas y defensores de su libre portación esperaban que este miércoles entrara en vigencia la autorización para poder convertir los planos en armas reales.

Un juez federal bloqueó esa posibilidad y puso fin así a un acuerdo que el gobierno de Donald Trump alcanzó con la compañía que planeaba comercializar en internet las instrucciones.

El juez federal Robert Lasnik de Seattle, en el estado de Washington, aceptó la solicitud de los fiscales de ocho estados del país y el Distrito de Columbia, calificando al acuerdo con el grupo Defense Distributed como “arbitrario y caprichoso”.

A finales de junio, el gobierno federal había autorizado al grupo Defense Distributed poner en línea los planos digitales que permiten la fabricación casera de armas de fuego con una impresora 3D. Fue luego de una batalla judicial de cinco años en la que el gobierno del ex presidente Barack Obama argumentó que esos manuales violaban las leyes de exportación de armas de fuego ante dos jueces federales y de que el Tribunal Supremo se negase a oír el caso.

Estos objetos, que se hacen de plástico, funcionan como un arma muy real. Al no ser industrializados por un fabricante autorizado, no tienen número de serie, tampoco suenan al pasar por un detector de metales y potencialmente no se pueden rastrear. Y, si fueran autorizadas por la justicia, cualquiera que tuviera una de esas máquinas en su casa podría fabricarse sus pistolas y fusiles.