Región:
Europa
Categoría:
Mujer

El adiós de Irlanda al tabú del aborto

  • La victoria del “sí” en el referendo se produjo con el 66,4 % de los votos, los suficientes como para que el 33,6 % de respaldo al “no” perdiera peso
    Irlanda pone fin a una de las leyes sobre aborto más restrictivas de Europa tras un referendo histórico La victoria del “sí” en el referendo se produjo con el 66,4 % de los votos, los suficientes como para que el 33,6 % de respaldo al “no” perdiera peso

El triunfo del “sí” en el referendo sobre la reforma de la ley que permitirá los abortos sin restricción en los primeros tres meses de gestación, divide a este país profundamente marcado por el catolicismo.

En esta nación fervientemente católica, una silenciosa revolución terminó en un grito colectivo: el de decenas de mujeres que celebraron la aprobación de una reforma a la ley de interrupción de embarazos a través del referendo celebrado el 25 de mayo.

En medio de la marea de prejuicios que rodeó la decisión, que fue calificada por algunos sectores como una victoria, el hecho abrió la posibilidad de que se realicen abortos sin restricción dentro de los primeros tres meses de gestación, una alternativa que en el pasado habría sido punzantemente señalada.

El impacto de la reforma a la ley irlandesa sobre el aborto

Leo Varadkar es el primer ministro, es democristiano y asegura que lo que se produjo en las urnas no fue más que el impulso para lo que describe como la liberalización de la legislación de este país, que se destaca por ser uno de los más rígidos de Europa.

El impacto de la medida es enorme. Más allá de las resistencias basadas en las creencias religiosas y de la defensa del derecho a la vida, se esconden historias como las de las nueve mujeres que, de acuerdo con el reporte oficial, se trasladarán hasta otros países para interrumpir sus embarazos, ante la latente amenaza de convertirse en blanco de penas de hasta 14 años de cárcel por atreverse a abortar.

La victoria del “sí” en el referendo se produjo con el 66,4 % de los votos, los suficientes como para que el 33,6 % de respaldo al “no” perdiera peso en esta jornada en la que la participación fue la más alta de los últimos 22 años.

Justo hace 26 años las irlandesas ganaron otra batalla. En aquel momento, un referendo les permitió salir del país para abortar. Era 1992, para entonces, la resistencia aún era mucha, pero en esa consulta también triunfó el “sí”.

Una década después del referendo del 92, la polémica seguía. La presión católica se oponía a los abortos dentro o fuera de Irlanda y las decenas de casos de abusos sexuales cometidos contra menores de edad permanecían ocultos bajo el manto del silencio.

El proceso que antecedió al referendo

No fue una consulta a la ligera. Antes de la jornada del cuarto viernes de mayo, un centenar de representantes de distintos sectores sociales se dedicaron a analizar los testimonios tanto de mujeres solicitantes de permisos de aborto, como de expertos en temas médicos y legales.

Sin campañas ni aspavientos, estas personas redactaron una serie de recomendaciones para que el Gobierno, a través de una comisión multipartita, las tenga en cuenta al momento de la elaboración del nuevo proyecto de ley que será tramitado en el Parlamento en las próximas semanas.

La mayoría de los miembros del Gobierno se opusieron, pero el proceso logró cambiar las percepciones de muchos. Uno de ellos fue Michéal Martin, el líder del partido Fianna Fáil, quien como representante de la oposición se rehusaba a la aprobación.

Martin habló sobre el estigma que se sumió sobre las mujeres que abortaban, sobre la condena social que solo logró romper el testimonio vivo de quienes sufrieron la pena de no poder terminar con los embarazos que les provocaron situaciones como la violación.

Una búsqueda marcada por el llanto

Esta lucha llena de peticiones y reproches buscaba la eliminación de la que es conocida como la "octava enmienda", la cual fue incluida en la Constitución irlandesa en 1983, y que garantizaba el derecho a la vida del "no nacido" y de la madre en igual proporción.

A este referendo lo precedió el llanto. Por una parte, el de quienes festejaron la libertad de elegir sobre las vidas que crecen y nacen de sus cuerpos. Y, por otra, el de los miembros de las organizaciones provida que describen el resultado como una “tragedia” marcada por el dolor y la muerte.

Con más o menos recién nacidos, Irlanda sigue dividida. Legislativamente, el país está a un paso de ser más flexible. Pero, moralmente, está distanciado por preceptos encontrados ante la que es calificada como la ley que admite la interrupción de la vida de manera sencilla, “a la carta”. Una ley que, desde finales de 2018, firmará el adiós del país ante el tabú del aborto.

EFE