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Finalmente Lula se entregó y está preso por corrupción

  • Después de momentos dramáticos de tensión, Luiz Inácio Lula da Silva puso fin a casi 48 horas de resistencia ante la Justicia.
    El expresidente de Brasil Lula da Silva se entregó a la policía para cumplir la condena de cárcel por corrupción Después de momentos dramáticos de tensión, Luiz Inácio Lula da Silva puso fin a casi 48 horas de resistencia ante la Justicia.
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América
Categoría:
Política
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Opinión
Autor/es:
Por Enzo Moreira
Fecha de publicación:
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El expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva se entregó a la policía éste sábado para comenzar a cumplir una sentencia de 12 años de cárcel por corrupción

Su encarcelamiento es el fin de su carrera política en lo inmediato. Además, afirma un momento complejo de la política brasileña en medio de un año electoral marcado por el descrédito de las instituciones, todas ellas salpicadas por causas deshonestas. 

Lo cierto, esta decisión judicial deja a la izquierda sin candidato para competir en la contienda presidencial y genera caos en la disputa para remplazar al impopular presidente Michel Temer en octubre próximo.

Da Silva no pudo, o no quiso, cumplir su promesa. La condena por corrupción ha evitado que contendiera para un tercer periodo frente al ejecutivo, de volver a tomar el control "del destino de Brasil", según sus propias palabras, y así implementar políticas que disminuyan la marcada desigualdad existente en el país.

Si bien Temer no es el más querido de los políticos, ni el más limpio, queda a la vista que el poderoso partido de izquierda que Lula ayudo a construir con su poderío sindical, y que gobernó durante los últimos trece años, hasta de la destitución en 2016 de la sucesora que él eligió personalmente, Dilma Rousseff, no ha podido, o no ha querido, llevar sus políticas sociales al plano de una proyección que pusiera fin, definitivamente, a la exclusión que sufre millones de brasileños.

Quizás, lograr una amplia ventaja en las encuestas ha llevado a Lula a no darse cuenta que sus promesas en esta campaña resultaban similares a las de la campaña antes de su primer mandato. Siempre contra el maldito ajuste llevado a delante por la maldita centro, derecha o centroderecha, dejando lugar para que no aparezca la respuesta de por qué lo obtenido durante la era dorada de las comodities, en 2013 el agro-negocio brasileño alcanzó la cifra récord de 99,9 mil millones de dólares en exportaciones, no llegó para quedarse y resolver las necesidades de la población.

"Si el crimen que cometí fue traer comida y educación a los pobres seguiré siendo criminal porque vamos a conseguir mucho más", exclamó un efusivo Da Silva desde el escenario dispuesto para conmemorar una misa por el aniversario de su esposa fallecida en 2017, ante una multitud que pedía al líder político que no se entregara.

Durante sus últimas horas en libertad, fue el propio Da Silva quién reconoció que su carrera política había finalizado —al menos por ahora—.