Región:
América
Categoría:
Política
Article type:
Opinión

Clinton hace historia

Inicia la Convención Demócrata en Filadelfia.

Ella lo tiene todo, a favor y en contra, y está escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la política norteamericana. Hillary Clinton es la primera mujer nominada por el Partido Demócrata y cuenta con serias posibilidades de convertirse en la primera mujer Presidente de los Estados Unidos. Este lunes inicia la Convención del partido en Filadelfia donde será consagrada oficialmente.

La ex Secretaria de Estado transita una campaña con muchos altibajos, más de los esperados en las entrañas del establishment demócrata. Así como reviste de historicidad su eventual nominación, por su condición de mujer, por ser la esposa de Bill Clinton y el delfín de Barack Obama, también lo es el hecho de contar con la imagen desfavorable más alta para un candidato el partido en los últimos tiempos.

Un sondeo del Centro Pew mostró que los votantes estadounidenses acudirán a las urnas en noviembre próximo con el más bajo nivel de satisfacción en dos décadas, respecto de los dos principales contendientes para suceder a Obama. Tanto Hillary Clinton y Donald Trump padecen de un bajo nivel de confianza frente al electorado, apenas 37% ven a Clinton como honesta, contra 20% para Trump, lo cual parece explicar el bajo nivel de satisfacción que ambos generaron.

La imagen de Clinton llega a Filadelfia desgastada, al tilde deshonesto que pesa sobre ella se suma la falta de capacidad para cooptar a los independientes y a los jóvenes, aún dentro de las propias filas demócratas. La ex Secretaria de Estado, ex primera dama y ex Senadora no logra despertar el fervor juvenil, el entusiasmo que siguió a su contrincante por la candidatura, el senador por el Estado de Vermont, Bernie Sanders. Se trata de un público en el que prendió un discurso con tintes socialistas, que aboga por la honestidad e ilusionados en consagrar un outsider, ajeno las intrigas políticas de las últimas décadas.

En la lista de puntos a favor la experiencia política y de gestión, conocer los asuntos del Estado, están al tope. Pero esta experiencia puede resultar también un arma de doble filo por estar minada de escándalos y dudas: Al ataque a la embajada de Bengasi (Libia) en diciembre de 2012 le sigue haber sido investigada por el FBI y estar dentro de un partido que demostró la incapacidad de renovar su estructura.

Dosificar es lo que permitirá a Clinton llegar en pie a las elecciones generales del 8 de noviembre: esperanza en lo que aporte el actual presidente, Barack Obama, para levantar la imagen de Clinton sumado a la confirmación de Tim Kaine como candidato a vicepresidente en un claro guiño para el mundo hispano; miedo, cada vez más presente en los últimos pronunciamientos demócratas, que busca la confrontación verbal directa con las reaccionarias declaraciones de Trump.

Hay dos motivos de movilizar una campaña política: la esperanza o el miedo. Parece que el Partido Demócrata y el equipo de campaña de Hillary Clinton han optado por aplicar ambos.