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¡Adiós a la leyenda del boxeo! El día que Muhammed Ali noqueó al Doctor Irineo

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Autor/es:
Por Jorge Irineo
Fecha de publicación:
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Murió Muhammad Alí,el mejor boxeador de la historia. Aquí el Dr. Jorge Irineo rememora la entrevista que le realizó en Buenos Aires en 1979 para la revista Radiolandia 2000

Lo conocí como Cassius Clay en uno de mis viajes cubriendo sus peleas para las revistas más importantes del mundo, pero el recuerdo más importante lo tengo aquel día que llegó a la Argentina. Ya era Muhammad Ali. Al verme inmediatamente bromeó y me dijo: "quedó pendiente nuestra pelea" y me lanzó un derechazo a la mandíbula que obviamente no llegó a destino.

Ese fue el inicio de nuestra charla que en 1979 realice par la revista Radiolandia 2000.
Dr. Jorge Irineo: ¿Que ha sido lo más duro que viviste en tu lucha por los derechos humanos y de los negros en particular?
Muhammad Ali: "Fue el día que me di cuenta que algo andaba muy mal en este mundo debido a la discriminación hacia los negros".
Dr. Jorge Irineo: ¿la guerra de Vietnam y la discriminación te marcaron?
Muhammad Ali: "Como a todos. El negarme a ir a la guerra provocó que me sacarán el titulo mundial, pero la discriminación siempre fue indignante. Recuerdo el día que volví de ser campeoón olímpico con mi medalla de oro me sente en una cafetería y pedi una hamburguesa y un café. Una camarera me vino a decir que me retirara porque allí no comian negros. La miré y le dije que yo tampoco comía negros, así que solamente me trajera el café."
Irineo: ¿Como fue la pelea con Bonavena?
Muhammad Ali: "fue de las más duras y sorprendentes que tuve", me explicó.
"Querido George", así me decía él, "me sorprendió porque mi manager me había dicho que en los primeros round lo noqueaba y en realidad la resistencia de Ringo fue muy grande. Confieso que en un momento pense que me ganaba", me dijo Clay. Bueno, Muhammad Ali, aunque para mi siempre fue Cassius Clay.

Su conversión al Islam marcó un antes y un después en su vida y en la historia del deporte.

Iniciado en el boxeo en 1960, Cassius Clay había ganado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, pero pasaba desapercibido dentro del mundo del boxeo, a pesar de sus 19 victorias, 16 de ellas conseguidas por la vía rápida. Su vida cambió cuando se trasladó a Miami, ya convertido en campeón olímpico, pero seguía siendo desconocido en el circuito del boxeo. Hasta que todo cambió.

El 26 de febrero es un día para marcar en rojo en la vida de Muhammad Ali. Ese día abandonó a Cassius Clay para convertirse al Islam: “Tomé la decisión de ser un negro de los que no se dejan atrapar por los blancos”, dijo. Todo aquello le trajo consecuencias y no fueron precisamente buenas. Le dio igual.

Fue encarcelado por negarse a servir en las Fuerzas Armadas.

En 1967 se negó a incorporarse al ejército alegando ser musulmán y por lo tanto objetor de conciencia. A Alí no le importó exponerse a un castigo de cinco años de prisión y 10 mil dólares de multa por negarse a servir en las Fuerzas Armadas. Acusado de desertor, las autoridades del boxeo declararon su título vacante. Pero volvió. Y triunfó.

Fue sin duda uno de los mejores boxeadores de la historia. Pero sobretodo, lo que consiguió Ali fue que todos blancos y negros lo aceptasen como una leyenda única dentro del mundo del deporte y sobre todo dentro de la sociedad estadounidense al ganar la batalla de la igualdad de derechos sin importar el color de la piel, ni su creencia ni religión.

El funeral público de la leyenda del boxeo Mohamed Ali tendrá lugar el viernes en Louisville, Kentucky, en su ciudad natal.

El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, el actor Billy Crystal y el periodista deportivo Bryant Gumbel darán el discurso fúnebre por Ali, que falleció a los 74 años después de una larga batalla contra la enfermedad de Parkinson.

Un íntimo funeral para la familia precederá el jueves a este acto público, dijo el portavoz Bob Gunnell a periodistas en Scottsdale, Arizona.