Región:
Mundo
Categoría:
Sociedad
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Enfoques

Resumen de los actos de persecución religiosa a los ahmadíes

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Autor/es:
Por Nerio Quiñores
Fecha de publicación:
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A partir de ahora, incluso los propios áhmadis tienen denegado el acceso a sus propios libros, lo que va en contra del artículo 20 de la Constitución. Comunidad Ahmadía del Islam en España Mezquita Basharat. Pedro Abad (Córdoba)

Resumen del año 2015:
Incremento de las violaciones de los derechos humanos de los ahmadíes en Pakistán.
Los ahmadíes son víctimas de esfuerzos concertados y deliberados para incitar a las masas a asesinarles.
Los áhmadis se han visto privados del derecho al voto en las elecciones locales, y obligados a firmar una petición en una lista separada que atenta contra su fe.
Una fábrica y varias casas incendiadas tras acusaciones por blasfemia en la localidad de Jehlum.
Se publica una gran cantidad de material escrito en el que se promueve el odio religioso, y en el que no solo se incita al pueblo a practicar el boicot socioeconómico contra los áhmadis, sino que se insta a las personas a que los maten. El silencio por parte de la Administración manifiesta su apoyo a aquellos que publican este material de odio.
Tras la recomendación del Consejo de Ulemas Mutahiddah, el Ministerio del Interior del Gobierno de Punjab, ha promulgado la prohibición de todas las publicaciones ahmadía.
Medios de comunicación en lengua urdu continúan atacando a la Comunidad y han divulgado más de 1570 artículos de odio y 334 apartados en los que se promueve la discordia religiosa.
El gobierno debe garantizar los derechos básicos de los ahmadíes en el Pakistán y abolir las leyes discriminatorias.

El portavoz de la Comunidad Ahmadía en el Pakistan, Mr. Saleem Ud Din, hace mención a un informe publicado recientemente que pone de relieve la persecución que sufren los áhmadis en el Pakistán y el aumento significativo de la propaganda de odio contra la Comunidad. Las agencias gubernamentales responsables de la aplicación de la ley están siendo manipuladas por los detractores de la Comunidad. En lugar de hacer cumplir la ley, continúan haciendo juego a las demandas de los extremistas. Recordó cómo una fábrica perteneciente a un áhmadi fue incendiada el 20 de noviembre, después de una falsa acusación de blasfemia.

Las casas de los trabajadores de las fábricas también quedaron destruidas por el fuego y los residentes sobrevivieron de milagro a este ataque. Al día siguiente a este suceso, nuestro lugar de culto en la vecindad fue atacado en presencia de las autoridades policiales. Por recomendación del Consejo de Ulemas Mutahiddah, el gobierno de Punjab ha prohibido varias publicaciones ahmadía en base a evitar “discursos de odio”, sin ser capaz de proporcionar la más mínima prueba de donde se refleja en los escritos semejante acusación. No hay absolutamente nada de cierto en esta afirmación.

El lema de nuestra Comunidad es “amor para todos, odio para nadie”. A partir de ahora, incluso los propios áhmadis tienen denegado el acceso a sus propios libros, lo que va en contra del artículo 20 de la Constitución. Comunidad Ahmadía del Islam en España Mezquita Basharat. Pedro Abad (Córdoba) Tel: 957186203, Fax: 957186300. http://www.alislam.org http://www.alislam.es http://spain@alislam.org

Los áhmadis fueron igualmente discriminados en las elecciones locales a causa de su fe después de haber sido incluidos en una lista de votantes por separado. La Comunidad hizo diversos intentos para dejar en claro ante el público su postura sobre el tema, pero todos los periódicos se negaron a publicar una declaración en nuestro nombre. La Ordenanza discriminatoria promulgada en 1984 viola los derechos humanos básicos de los áhmadis y va en contra de la visión del Pakistán propuesta por su fundador, Muhammad Ali Jinnah. El Gobierno debería abolir inmediatamente todas estas leyes y proteger los derechos elementales que los áhmadis tienen como ciudadanos de Pakistán. Desde la infame Ordenanza de 1984, los áhmadis se han visto sometidos a la discriminación política y socioeconómica en una clara violación de sus derechos. A fecha 31 de diciembre de 2015, 248 ahmadíes han muerto a causa de su fe; 323 han sido víctimas de intento de asesinato; 27 lugares de culto han sido demolidos; 32 han sido precintados por las autoridades y 16 apropiados ilegalmente; 39 tumbas han sido profanadas y los cuerpos de 65 áhmadis no han podido ser enterrados en cementerios civiles. En consecuencia, los áhmadis se enfrentan a la inseguridad tanto en la vida como en la muerte. En el transcurso del año 2015, dos ahmadíes más fueron asesinados por su fe. Nuestro portavoz en Pakistán dijo que la literatura de odio impresa contra los áhmadis estaba siendo distribuida en todo el país, y de forma especial en las regiones de Punjab y Sind, donde no solo se fomenta el boicot socio-económico total, sino que se llega tan lejos como incitar al asesinato. El silencio de la Administración da credibilidad a la opinión de que quienes propagan la discordia tienen la autorización oficial de las autoridades para actuar así. A la Comunidad se le negó el derecho a celebrar reuniones religiosas en Rabwah, una ciudad en la que el 95 por ciento de la población es áhmadi. Tampoco se nos permite llevar a cabo eventos deportivos. Por el contrario, quienes se oponen a la Comunidad no se enfrentan a estos obstáculos y se les otorga la capacidad de traer gente de fuera a las manifestaciones y organizar protestas masivas en las que se insulta a las nuestras figuras venerables y se pide el asesinato de miembros de la Comunidad. Las autoridades nunca toman medidas para evitarlo. El Gobierno nacionalizó varios institutos educativos en la década de 1970. Muchos de ellos pertenecían a la Comunidad Ahmadía. Un gran número de dichas instituciones fueron devueltas a sus propietarios originales después de un proceso de desnacionalización; sin embargo, la Comunidad espera en silencio el retorno de sus instituciones a pesar de haber pagado una gran suma de dinero al Gobierno como depósito. ¿Cuánto tiempo habrá de durar esta intolerancia religiosa? El sectarismo, el asesinato y el descontento social y político están en pleno auge en Pakistán. Para que esta agitación retroceda es preciso revisitar el momento en que el gobierno propuso leyes que interferían con la libertad religiosa de las personas. La situación actual de los disturbios civiles y el extremismo es el simple resultado de esta interferencia del gobierno. Las leyes que promueven el prejuicio deben ser suprimidas pues no hacen sino empañar la imagen del Pakistán. No puede haber estabilidad en ese país mientras estas leyes permanezcan en vigor. El portavoz pidió a los ciudadanos pacíficos de Pakistán que alienten al Gobierno a poner fin a la intolerancia religiosa para que Pakistán pueda caminar de una vez por todas por el sendero del éxito y de la paz.