Región:
América
Categoría:
Sociedad
Article type:
Enfoques

Equinoccio

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Autor/es:
Por Patricia Pérez
Fecha de publicación:
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Cada equinoccio abriendo otoños unamos nuestras fuerzas para hacer que la noche invernal de los tiempos abrace y expulse definitivamente a los fanáticos asesinos escondidos tras escudos religiosos

Pensando en este otoño argentino que se resiste a llegar, se me ocurre ver otros otoños que, con su tardanza, hacen florecer las penas en el mundo…Ayúdenme a identificar otoños retrasados que mantienen con vida dolores ancestrales.
Comparto este recuerdo de triunfo sobre el dolor, producido justo en equinoccio. Veamos.
Cada 21 de marzo cuando noche y día tienen la misma duración, cuando se equilibran – de allí su nombre en Latín aequinoctĭum - comienza el otoño en el sur del planeta.
El 21 de marzo de 1960 fue también el inicio de una página racista criminal que pareció hundir a Sudáfrica definitivamente en la noche del horror.
No hubo olvido. Desde entonces millones de personas la conmemoran en el mundo y la ONU la declaró Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, recordándonos que ese día, la policía afrikáner abrió fuego y mató a 69 personas que marchaban en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid, realizada en Sharpeville, en la profunda Sudáfrica.

Aquel equinoccio del hemisferio sur, fue el principio de un largo camino de ocaso otoñal de una forma cruel de ver el mundo. Los blancos afrikaners que crearon y mantuvieron el apartheid, no pudieron detener el espíritu de Humanidad encarnado por Nelson Mandela y los millones de sudafricanos que siguieron el impulso de la Libertad.

Cada 21 de marzo hay un triunfo que perdura en el recuerdo, haciendo de la especie humana algo más Digno.

Pero, como refleccioné al principio de estas líneas, otros otoños no llegan.

No se ve el ocaso de la locura criminal de ISIS. No se siente a las Potencias haciendo lo suficiente para detener el fanatismo que ahoga al Islam, extendiendo el dolor y la muerte a otras religiones. No reciben los desesperados que escapan y naufragan, ni el calor ni el trato que las democracias recitan.

Tampoco hay ocaso para los narcotraficantes, ni para la esclavitud de innumerables mujeres, niñas y niños embrutecidos en la trata aberrante de personas. Ni hay otoño final para los mercaderes de la muerte que trafican armas.

Es bueno que podamos conmemorar - cada 21 de marzo - la gesta emancipadora de los sureños africanos frente a la Discriminación Racial y que invita a estar atentos con el tema.

Quise hoy hacer este recuento de otoños faltantes y necesarios, para ayudar a la memoria cotidiana a no naturalizar la infamia que vivimos en nuestros días y a seguir alerta.

Cada equinoccio abriendo otoños unamos nuestras fuerzas para hacer que la noche invernal de los tiempos abrace y expulse definitivamente a los fanáticos asesinos escondidos tras escudos religiosos. Y a los traficantes de personas, armas y drogas. Así el 21 de marzo volverá a ser solo equinoccio y el otoño llegará y se irá con la natural cadencia de la vida. Ni más ni menos.