Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión

Alacrán o la Ceremonia, vibrante obra del español José Antonio Lucia

Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión
Autor/es:
Por Gustavo Chapur
Fecha de publicación:
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Se estrenó en Timbre 4 la exquisita pieza del gran actor de Badajoz. Fábulas, emociones y humor a partir de un texto y una dirección brillantes.

Borges decía que cuando uno fabula está poniendo en juego el poder omnímodo del creador. Cuando él menciona la palabra mentira (o fábula) juega irónicamente con toda la idea del arte: “cuando yo fabulo, miento y me miento a mí mismo”. La mentira como acto superlativo de la ficción, y el fabulador, como creador de ficciones. Esa inserción de la fábula en la realidad, es el sueño dorado de todo creador. Y nos encanta.

‘Alacrán o La Ceremonia’, es un exigente e impecable unipersonal escrito e interpretado por el gran actor español José Antonio Lucia y dirigido por el argentino Román Podolsky.

Alacrán es un fabulador incorregible, un vividor que sale cada noche a evocar al gran amor ausente. Él, Paquito “El Santo” y La Cangrejo conforman un triángulo amoroso de tragicomedia negra, embebida en fábulas y quimeras, pasiones y burlas.

La pieza arranca con el sombrío quejío flamenco de Alacrán, de punta en blanco, un ser virulento y tierno a la vez, un narrador que actúa su historia, que guiña a su público, que para conjurar su culpa y lavar viejas heridas, se reúne cada noche en la taberna de siempre, consigo mismo, con su destino lastimado, con el viento y la soledad.

Mientras, va desplegando personajes pintorescos, como la gorda gitana que lo rescata de niño y él luego abandona como antes lo abandonaron a él; el mago Paquito, tan bueno que por principios morales revelaba los secretos de sus trucos después de ejecutarlos (porque el mundo necesita respuestas); el amor de su vida que ya no está, La Cangrejo, con sus manos ganchos; entre otros.

Cuenta la historia de su vida, y la de esos viejos fantasmas con los que se recrea su presente esperanzado y doliente. El personaje conmueve desde el cachondeo y la hilaridad, mientras taconea, se pinta y palmea, se enoja y se alegra. Alacrán es imprevisible, indigente pero con esplendor gitano, un encantador de serpientes, un charlatán de feria, un vendedor de fábulas, un ser entrañable y misterioso, digno de amar pero también de temer.

“Salir de la realidad es un soplo de aire que sólo unos pocos nos podemos permitir”, sentencia Alacrán. Y razón tiene, pues para eso está el teatro, porque “es preferible poseer un presente cualquiera a la condena de un mal recuerdo”.

La obra ha girado por toda España, donde el actor oriundo de Badajoz ha recibido excelentes críticas y premios teatrales. Ya había pasado por Buenos Aires, y afortunadamente ahora se la puede volver a ver gracias a la producción de la periodista de espectáculos Sandra Comisso, junto a Murática Teatro, en una intima sala porteña de Timbre 4 (México y Boedo).

Un texto deslumbrante, una dirección aguda, y un talentoso actor que contorsiona cuerpo y alma, de manera potente y precisa, en una gran puesta de letra que no da respiro al espectador. Una ceremonia teatral a la que no se puede faltar.

- Domingos 21.30 hs en Timbre 4: Boedo 640, CABA. Entradas $150. Duración: 55 minutos.