Región:
Argentina
Categoría:
Tango
Article type:
Informados

Un día como hoy nacía el varón del tango Julio Sosa

Región:
Argentina
Categoría:
Tango
Article type:
Informados
Autor/es:
Por Juan Pablo Guerri
Fecha de publicación:
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“Pido permiso señores que este tango habla por mi…” recitaba Julio Sosa. Pidió permiso y se metió entre los más grandes de la historia del tango

Guapo y varón, Julio Sosa vino a sostener del olvido al tango, en una de las tantas intenciones que tuvieron de matarlo. El uruguayo, nacido en Las Piedras, Canelones el 2 de Febrero de 1926, dejó al tango mucho más que la profundidad de su voz y su estereotipo de reciedumbre. Y repitió con su accidente, que le quitó la vida el 26 de noviembre de 1944, el paradigma del artista con muerte trágica y su elevación al mito. Su auto y la imposibilidad de saber qué lugar ocuparía hoy de estar vivo, se estrellaron en Mariscal Castilla y Figueroa Alcorta. En el caso del “Varón del tango”, el éxito ya lo había encontrado en vida. Sus padres, Ana María y Luciano. Se casó en tres ocasiones; Aída Acosta, Nora Ulfed, con quien tuvo a su hija Ana María y Susana Merighi. Julio María Sosa Venturini comenzó en su adolescencia como vocalista en Uruguay con la orquesta de Carlos Gilardoni y terminó grabando años después con la formación que dirigía Luis Caruso. En 1948 viaja a Buenos Aires donde dice la historia que Joaquín Dos Reyes lo rechazó por la dureza del registro. Dos grandes de avanzada no cometieron ese error y se sumó así a la tipica de Francini-Pontier. Luego vino Rotundo en el 53’, Pontier en el 55’ y allí en los momentos difíciles del género -cuando habían decidido silenciar al tango- Sosa recogía aplausos en sus interpretaciones y multiplicaba ventas en sus ediciones discográficas. En la década del 60’ aparece Leopoldo Federico y ya termina de conformarse Julio Sosa y orquesta, primero el cantor. Quedan los registros y aquellos que vivieron esa época para glorificarlo. Las grabaciones y esos títulos que perduran: “La gayola”, “Camouflage”, “Padrino Pelao”, “Cambalache”, “Qué me van a hablar de amor”, “La cumparsita”, “Milonga del 900”, “Nada”, y “El firulete”, que con su cadencia juguetona le peleaba difusión a la invasión de la nueva ola... Cerca de 200 mil personas lo despidieron en el Luna Park bajo la lluvia. “Pido permiso señores que este tango habla por mi…” recitaba. Pidió permiso y se metió entre los más grandes de la historia del tango.