Región:
Mundo
Categoría:
Política
Article type:
Enfoques

Éxito en la lucha contra el cambio climático

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Autor/es:
Por Noah B. Mamet
Fecha de publicación:
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Estos momentos históricos ofrecen nuevas oportunidades de colaboración para enfrentar nuestros desafíos comunes y construir un mundo más seguro, más limpio y más próspero

Mientras un nuevo gobierno se prepara para asumir en la Argentina, los líderes globales están reuniéndose para una negociación crítica sobre cambio climático en el marco de las Naciones Unidas (COP21), en París. Estos momentos históricos ofrecen nuevas oportunidades de colaboración para enfrentar nuestros desafíos comunes y construir un mundo más seguro, más limpio y más próspero.
El cambio climático ya no es una amenaza lejana: está ocurriendo aquí y ahora. Está alterando nuestra agricultura y ecosistemas, nuestros suministros de agua y alimentos, nuestra energía, nuestra infraestructura y la salud humana. Los expertos pronostican que el calentamiento global llevará a un clima más extremo, como las torrenciales lluvias del pasado mes de agosto en la Argentina y la sequía sin precedentes en mi estado natal de California. Este es un tema en el que hacer demasiado poco y demasiado tarde sería catastrófico para el planeta y para todos nosotros.
Los esfuerzos mundiales para aumentar la sensibilización sobre la seriedad del problema recibieron un enorme impulso cuando el papa Francisco publicó su encíclica llamándonos a todos a unirnos a la lucha global contra el cambio climático. El Papa declaró que tomar una posición contra el cambio climático es una responsabilidad moral. Su inspirador discurso en la Casa Blanca hace dos meses nos recordó que “el cambio climático es un problema que no podemos dejar a las generaciones futuras. Cuando se trata del cuidado de nuestro hogar común, estamos viviendo un momento crítico de la historia”.
El presidente Obama y yo compartimos esta convicción con millones de estadounidenses, por lo que agradecemos al Papa su liderazgo en este tema. De hecho, el cambio climático es uno de los pilares de nuestro trabajo en la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, y la próxima semana estaremos muy orgullosos de poner en marcha paneles solares para dar energía a nuestro Consulado y ofrecer también estaciones de carga para autos eléctricos.
Debemos encontrar maneras de contribuir en forma individual y colectiva a encontrar soluciones globales. Personalmente, tengo paneles solares en mi casa en California, una inversión que fue posible gracias a políticas gubernamentales y emprendedores innovadores que permiten a millones de propietarios adoptar la energía solar. Increíblemente, cada tres semanas se instalan más paneles solares en los Estados Unidos que los que se instalaron en todo el año 2008. De hecho, el avance de la tecnología y la disminución de los costos son tan rápidos que en tres años la energía solar y la energía eólica suministrarán el 50 por ciento de la electricidad en mi ciudad, Los Angeles. Además, en California existen más de 100.000 autos totalmente eléctricos, lo que reduce considerablemente la contaminación del aire.
La Argentina cuenta con abundantes recursos eólicos y solares, así como el talento humano y el compromiso para ser líder en energías renovables. Sé que muchos argentinos comparten mi pasión por la energía limpia, y me impresiona lo que algunos pioneros locales ya han conseguido. En agosto, la intendenta de Rosario, Mónica Fein, me interiorizó sobre las iniciativas de transporte sustentable en la ciudad y el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, me mostró los panes solares que proveen energía a sus oficinas. Durante una visita a la Universidad de Salta, me enteré de los incentivos que se ofrecen a los residentes que adoptan energías renovables. En la ventosa Bahía Blanca, líderes empresarios y estudiantes de ingeniería resaltaron las enormes oportunidades regionales para la generación de energía eólica y la utilización de tecnología de redes eléctricas inteligentes. Más y más empresas en la Argentina están invirtiendo en energía renovable porque es no solamente amigable con el medio ambiente, sino también rentable en el largo plazo.
La conferencia de la próxima semana en París da a los gobiernos nacionales, incluyendo la delegación argentina, la oportunidad de ponerse al frente. Los Estados Unidos reconocemos nuestro rol central en contener el cambio climático, y queremos impulsar la revolución de la energía limpia junto con otros países. Es por ello que el presidente Obama anunció en marzo que estamos reduciendo drásticamente nuestra huella de carbono. En 10 años, las emisiones de efecto invernadero de los Estados Unidos serán un 26 a 28 por ciento menores de lo que eran 20 años antes. En 15 años, las plantas energéticas en los Estados Unidos deberán reducir la contaminación por carbono en un 32 por ciento. Los Estados Unidos continuarán incrementando la energía renovable e invirtiendo en eficiencia energética, duplicando los estándares de combustible para autos y camiones y ahorrando millones de dólares a los consumidores al tiempo que se reduce la contaminación. Por último, los Estados Unidos han comprometido también 3.000 millones de dólares para el Fondo Verde para el Clima (GFC-Green Climate Fund) para ayudar a los países en desarrollo a dar pasos similares para mitigar los efectos del cambio climático.
Ni los Estados Unidos ni todos los países desarrollados juntos pueden hacer esto solos. La Agencia Internacional de Energía pronostica que las emisiones acumuladas de los países en desarrollo excederán las de los países más avanzados en sólo 5 años. Cada país en el mundo tiene un rol importante que jugar, y ninguno puede permitirse descuidarlo. El cambio climático tendrá consecuencias devastadoras para todos, especialmente para los más vulnerables. Sólo un esfuerzo global generalizado, ayudado por la inventiva humana y la innovación, derrotarán a una de las mayores amenazas que enfrenta nuestro planeta hoy.
Como bien dijo un gobernador de los Estados Unidos: “Somos la primera generación en sentir el impacto del cambio climático y la última generación que puede hacer algo para contrarrestarlo”. Trabajemos entonces juntos ahora para incrementar de forma significativa las fuentes de energía renovable y promover su uso responsable, al tiempo que creamos nuevas industrias con millones de puestos de trabajo de calidad y salvamos el planeta al mismo tiempo. En París, la semana próxima … ¡Vamos!

Columna de opinión publicada por el Diario Clarín