Región:
Argentina
Categoría:
Sociedad
Article type:
Enfoques

Armas pequeñas, dramas gigantes

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Argentina
Categoría:
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Autor/es:
Por Patricia Pérez
Fecha de publicación:
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En el mundo hay un arma ligera por cada diez personas y cada minuto muere alguien por un disparo. La proliferación descontrolada de armas es un problema gravísimo en la vida de millones de personas

Una noticia atroz que pasó fugazmente por los medios de prensa, habló, tiempo atrás, sobre que un anciano fue detenido luego de dispararle una perdigonada a su nieto tras discutir en una vivienda de la zona sur de Rosario.

Francisco, de 78 años le disparó a Agustín de 15 años, impactándole el pecho y el rostro. La noticia, efímera y brutal, nos daba datos que solos dicen poco.

Días atrás, otra información se perdió en la maraña de noticias y se fue tan rápido como se publicó.

Brasil, que desde el año 2003 tiene una Ley llamada Estatuto de desarme, que formalmente produjo restricciones para acceder a las armas, no pudo contener esta verdadera "carrera armamentista" de su población. La realidad indica que, desde 2007 a la fecha, la venta ilegal de armas pequeñas creció el 378% y que se producen, según informe de Unesco, 112 muertes diarias en Brasil, por conflictos armados.

El disparo del abuelo Francisco que estalló sobre su nieto Agustín, sonó con un estruendo efímero y cayó en el olvido antes de cerrarse la herida mortal.

Otro disparo asesino ya casi olvidado, impactó en el rostro del Gobernador de Rio Negro, Carlos Soria. La autora, su esposa Susana Freydoz.

La sinrazón diaria de violencia urbana con epicentro en la violencia intrafamiliar que hemos naturalizado, puede alertarnos para mirar donde estamos.

En el mundo hay un arma ligera por cada diez personas y cada minuto muere alguien por un disparo. La proliferación descontrolada de armas es un problema gravísimo en la vida de millones de personas; alimenta guerras y violaciones de derechos humanos.

Mientras, una infame minoría de comerciantes de la muerte se beneficia de uno de los negocios más lucrativos del mundo -después del tráfico de drogas- con una diferencia a su favor muy apreciable, pues la mayor parte de las ganancias que produce la actividad comercial del armamento es legal. Esto se debe a que los negocios de tecnología sofisticada mayoritariamente los monopolizan los Estados, pero el menudeo de armas pequeñas tiene un oscuro entramado de corrupción muchas veces enquistada en las fuerzas de seguridad que venden o permiten el comercio entre la población civil.

¿Cómo funcionan los sistemas de seguridad hoy que los Estados han perdido el monopolio del uso de la fuerza y de la posesión de armas? ¿Hay políticas al alcance de los ciudadanos que muestren respuestas novedosas en los últimos 30 años en Argentina frente al evidente repliegue del Estado en cuestiones de Seguridad?

Tal vez la ineficacia estatal, por incapacidad, desidia o complicidad con la industria del sector, haya hecho proliferar las compañías de seguridad privadas. Construir la paz es un camino largo en el que hay que ocuparse de tres asuntos: resolver, reconstruir y reconciliar.

Tomando estas ideas, vemos lo útil que sería en Argentina, que nuestros Líderes políticos, ya casi al final de la contienda electoral que nos coloca en un inédito Ballotage, hiciesen un esfuerzo inmediato de madurez unívoco y nos convocasen de conjunto a resolver este drama lacerante. Por Francisco y por Agustín. Por todos nosotros. Entre balas y desidia, somos millones los que estamos esperando.