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A Los Pumas no les alcanzó la garra para alcanzar el 3er. puesto en el mundial de rugby

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Autor/es:
Por Gabriel Lugones
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Fueron superados por Sudáfrica durante todo el partido y cayeron por 24 a 13. A pesar de su gran torneo, no pudieron igualar la mejor ubicación histórica

Para Los Pumas el cierre del Mundial de Rugby de Inglaterra es con una sonrisa. A pesar de la derrota por el tercer puesto ante Sudáfrica por 24-13, Argentina logró el reconocimiento del mundo del rugby. Porque logró acceder a las semifinales por segunda vez en su historia, igualando lo hecho en Francia 2007, y porque el trabajo y la participación en el Rugby Championship dieron sus frutos: Argentina está entre los mejores cuatro equipos del mundo. Y Nico Sánchez, con 97 puntos, quedó muy cerca de convertirse en el máximo anotador del torneo. Sin embargo, el caramelo del bronce era un postre que los sudafricanos no se querían perder.

En el Estadio Olímpico de Londres, el inicio del partido fue adverso para los conducidos por Daniel Hourcade -fue nominado por la IRB como mejor entrenador del torneo-, ya que a los 5 minutos se quedaron sin su medioscrum, Tomás Cubelli, por no respetar los diez metros en un penal que Ruan Pienaar jugó rápido. Y los Springboks iban a aprovechar la superioridad.

Un minuto después de la amarilla a Cubelli, JP Pietersen apoyó sobre la bandera y abrió el tanteador para Sudáfrica. Argentina empezó a sufrir su indisciplina y a los 14, Handre Pollard, con un penal, amplió la ventaja a 10-0.

Con el regreso de Cubelli Los Pumas mejoraron y hasta merodearon el try dos veces: primero con una corrida de Santiago Cordero y después con otra del propio Cubelli, pero a los argentinos les faltaba acelerar en los últimos metros para salir de cero. Sobre el cierre, Matías Moroni rompió a la defensa sudafricana sobre la derecha, pero las desinteligencias en ataque (ya dentro de los cinco metros) dejaron a Los Pumas con las manos vacías. Mientras que Pollard, con un par de penales, puso el 16-0 en la chapa sobre el cierre de la primera mitad.

Un drop de Nicolás Sánchez en el primer avance de Argentina en el segundo tiempo abrió la esperanza de la remontada. El apertura de Los Pumas además competía por ser el máximo anotador de la copa del mundo mano a mano con Pollard. Pero Sudáfrica enseguida iba a dar el golpe de nocaut: Eben Etzbeth (una mole de dos metros y 117 kilos) apoyaba su segundo try en el Mundial y ampliaba la ventaja para los Springboks a 21-3.

Un drop de Nicolás Sánchez en el primer avance de Argentina en el segundo tiempo abrió la esperanza de la remontada. El apertura de Los Pumas además competía por ser el máximo anotador de la copa del mundo mano a mano con Pollard. Pero Sudáfrica enseguida iba a dar el golpe de nocaut: Eben Etzbeth (una mole de dos metros y 117 kilos) apoyaba su segundo try en el Mundial y ampliaba la ventaja para los Springboks a 21-3.

El final del partido fue a puro corazón. Y Los Pumas consiguieron su merecido premio a través de un try de Orlandi, en la última jugada. Con todo el estadio alentando al equipo argentino, Sánchez acertó la conversión y selló el 24-13. Argentina fue otra vez la gran revelación del torneo

Tras el cuarto puesto logrado en la Copa del Mundo comienza una etapa de transición; en la reconstrucción del equipo la derrota ante Sudáfrica marcó el fin de un ciclo. Desde mañana, la realidad de los Pumas será otra. El partido marcó la despedida de varios de los emblemas de este equipo y será necesaria una pequeña reconstrucción.

A partir de la vocación ofensiva que les imprimió Daniel Hourcade, los Pumas se ganaron la admiración tanto de los hinchas argentinos como de aficionados de todo el mundo del rugby Así y todo, la transición no será sencilla. A partir de la medida de la UAR de que los jugadores que no actúen en el Super Rugby o en la Argentina no puedan jugar en los Pumas, el equipo perderá a siete de sus máximas figuras: Juan Martín Fernández Lobbe, Marcelo Bosch, Marcos Ayerza, Horacio Agulla, Juan Imhoff, Juan Figallo y Mariano Galarza, al menos en el mediano plazo, no podrán vestir más la celeste y blanca. Una grieta en el juego y, sobre todo, en lo que refiere a experiencia, que tardará tiempo en subsanarse.

Para que la transición sea más llevadera, los más jóvenes, además de la experiencia acumulada, contarán con el liderazgo de algunos veteranos que aceptaron regresar al país y jugar en los Jaguares (la franquicia del Super Rugby): el capitán Agustín Creevy, Juan Manuel Leguizamón y Juan Martín Hernández. En total, son 21 los integrantes de este plantel que están contratados por la UAR, más varios que no llegaron a Inglaterra 2015 (Manuel Montero y Tomás Lezana, por ejemplo). Sólo resta saber qué ocurrirá con Leonardo Senatore (está libre) y si Lucas González Amorosino se sumará cuando finalice su vínculo con Munster, en tres meses.

Pero en definitiva, por las bajas y por los desafíos que se avecinan, con la responsabilidad de saberse uno de los cuatro mejores equipos del mundo, a partir del 31 de octubre comienza una nueva realidad para los Pumas.

El mayor desafío, ante esta exigencia creciente, será transformar el desarrollo individual en una mejoría colectiva. La misión no será sencilla. Entre Pumas y Jaguares, un mismo plantel disputará al menos 27 partidos en la temporada. Desde la pretemporada que arrancará en enero al último partido a jugarse el 29 de noviembre será una convivencia larga y habrá que saber congeniar personalidades. Todo al tiempo de medirse con los mejores.