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Néstor Femenía con Aylan y Galib Kurdi, ahogados en el mar putrefacto de la indiferencia

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Autor/es:
Por Patricia Pérez
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Más cerca de nuestras responsabilidades incumplidas, Néstor Fimenía, miembro de la comunidad Qom de la provincia del Chaco, murió el 7 de enero último, después de haber estado internado cuarenta días debido a un cuadro de desnutrición y tuberculosis

Aylan Kurdi tenía 3, años su hermanito Galib 5 años y su mamá Rihan 35.

Néstor Femenía, el chiquito Qom de 7 años, murió de hambre en el Chaco, esperando y desesperando.

Los tres desolados sirios, junto a otros millones de desplazados, desesperados, abandonados, ignorados, le dan rostro a la hipocresía de Lideres que se autoproclaman “Demócratas” y mientras lo hacen, priorizan las ganancias obscenas que da el petróleo, la venta de armas, la disolución de países y el exterminio de Pueblos y Naciones en un Oriente próximo que está en llamas muy cerca de Europa y la hizo arder en el fuego de una indiferencia que, de a ratos, parece ceder. El Papa Francisco los interpela y ellos siguen allí, en la inmensa sinrazón de los que mandan.

“Si me ignoras me torturas” exclamó el padre de la Psicología moderna, William James en 1890. No solo Europa está ignorando a millones de personas que se han transformado en despojos humanos por esta ignorancia del dolor que les tortura a la que son sometidas.

Más cerca de nuestras responsabilidades incumplidas, Néstor Fimenía, miembro de la comunidad Qom de la provincia del Chaco, murió el 7 de enero último, después de haber estado internado cuarenta días debido a un severo cuadro de desnutrición y tuberculosis.

Las potencias que manejan la política de ONU desde el Consejo de Seguridad, no corrigen sus propios errores, abandonando a Irak en su momento, sin previsiones, le han dado la posibilidad de fortalecer el brazo armado criminal a ISIS con los oficiales desbandados del ejército siniestro de Sadam Husseim. No ponen límite al drama del Pueblo Sirio ni alertan a Arabia Saudita sobre su papel en la región y dejan a Libia a merced de ISIS, que la ha transformado en su próximo bocado asesino.

Guerras interminables con empate permanente entre enemigos, que solo favorece a los mercaderes de la muerte que se enriquecen hasta el infinito con la venta de armas en Sudán del Sur, Siria, Irak, Libia, Afganistán, Chechenia, Jordania y en otras tierras, en un mortero que macera refugiados, desplazados, mujeres y niños violados, reducidos a la esclavitud, al hambre y a la muerte.

La desgarradora foto de Néstor, el pibe Qom, pidiendo desde su hambrienta delgadez un poco de atención está hermanada en la tragedia a la imagen eterna del cuerpecito de Aylan Kurdi boca abajo, en las orillas del mar en la playa turca de Ali Hoca Burnu,. Aylan nos ha mostrado el verdadero color de las aguas del Mediterráneo que extienden su triste composición al Egeo y al Mar Negro y de allí a los mares del mundo.

Néstor no logró su objetivo diario, que fue intentar comer, acompañar a su abuelo hasta el charco de agua turbia que sirvió para bañarse, beber y llenar la pancita de ese líquido dudoso como para meterle algo y engañar al hambre. Él, que murió antes y por las mismas indiferencias criminales, no vió como Aylan se ahogó en ese mismo y miserable mar de indiferencia, negociados turbios con las armas, Liderazgos políticos débiles, que ocultan la pobreza haciéndola indigna y endémica.

"Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías” grita entre lágrimas Abdulá Kurdi, el desolado papá de Aylan y Galib, viudo de Rihan.

“Néstor me pedía comida con sus mirada y no pude dársela”, contó desgarrado de dolor el abuelo.

La mirada inmensa y triste de Néstor y las manos de Aylan y Galib se escaparon de nosotros, que los hemos dejado en la eterna soledad de la incomprensión.