Región:
Mundo
Categoría:
Política
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Informados

Francisco y Obama, en sintonía: inmigración, medio ambiente y pobreza

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Autor/es:
Por Gustavo Chapur
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Fueron los ejes de la primera jornada histórica. Instó a modificar un sistema económico que excluye a millones. Los republicanos, molestos. Advertencias a los curas pederastas

Jornada histórica. El líder espiritual y el líder político más poderosos del mundo se unieron hoy en la lucha contra el cambio climático y en defensa de los inmigrantes y los refugiados. El papa Francisco y el presidente Barack Obama celebraron en la Casa Blanca una suerte de alianza que también abarca el deshielo con Cuba y las políticas para aminorar las desigualdades económicas y sociales. El primer presidente negro de EEUU recibió al primer Papa latinoamericano en una ceremonia multitudinaria en la Casa Blanca (más de 10 mil invitados, cifra récord para este tipo de encuentros) que inauguró el primer viaje del pontífice argentino a un país con casi 70 millones de católicos.

Lo que relatan los cronistas allí presentes y lo que se vio por trasmisión televisiva, es que fue mucho más que una diligencia protocolar entre dos jefes de Estado. Entre ambos líderes hubo empatía, entendimiento, calidez, y dialogo inteligente.

Después de cuatro días en Cuba, donde prefirió un perfil político más bajo para no molestar al régimen (no hubo audiencias, y se le cuestionó que no haya recibido a disidentes), Francisco en cambio decidió aprovechar la libertad americana para enviar mensajes claros sobre sus preocupaciones y propósitos en Estados Unidos, donde se presentó como el “hijo de una familia de inmigrantes”, feliz de estar en un país que fue “construido en gran parte por tales familias”. Minutos antes, Obama aludió el mensaje del Papa sobre compasión y amor hacia “el extranjero, desde el refugiado que huye de tierras rotas por la guerra al inmigrante que abandona la casa en busca de una vida mejor”. Dios quiera que no quede todo en esos dulces discursos.

La visita del Papa argentino coincide con el debate en Europa sobre los refugiados de Oriente Próximo, y con el regreso de discursos xenófobos en EE UU. El presidente demócrata promueve una reforma migratoria que permitiría regularizar a la mayoría de los 11 millones de indocumentados, la mayoría de origen latinoamericano, mientras los republicanos se oponen firmemente.

Tampoco es la primera vez que Bergoglio se refiere a otro tema controvertido. Ya se había referido ampliamente sobre la gravedad y la urgencia de combatirlo en su encíclica “Laudato si”. Hoy agradeció a Obama su iniciativa para reducir la contaminación.

“El cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación. Usando una frase del reverendo Martin Luther King”, dijo el Papa (citando a un héroe de Obama) “podríamos decir que hemos incumplido un pagaré y ahora es el momento de saldarlo”.

Obama dijo que apoyaba el llamamiento, en la encíclica papal, para que los líderes mundiales apoyen a los más vulnerables ante el cambio climático y encuentren soluciones. Los republicanos niegan que el cambio climático tenga causas humanas y rechazan la necesidad de legislar.

Francisco y Obama (que es cristiano pero no católico), pertenecen a mundos distantes pero con puntos en común. Ambos son descendientes de inmigrantes: el Papa es hijo de un italiano y el Presidente de un keniano. Bergoglio es el primer Papa latinoamericano; Obama, el primer presidente afroamericano.

La sintonía entre ambos recuerda a la que mantenían el republicano Ronald Reagan y el polaco Juan Pablo II, aliados en los años ochenta contra el imperio soviético. Si bien la relación entre EE UU y el Vaticano (potencias política y espiritual) tiene una sinuosa historia de avatares y tensiones, el momento actual (como los años 80), es de concordia.

Obama no es gran amigo de los líderes mundiales, pero toma a Francisco como un aliado en disputas internas como la inmigración, en amenazas planetarias como el cambio climático, y en situaciones geopolíticas como el deshielo entre EE UU y Cuba. La diplomacia del Vaticano tuvo un papel esencial en la restauración de las relaciones entre ambos países, luego de tres décadas de tensión. Los referentes republicanos se oponen al deshielo.

Sin mencionarlo expresamente, el Papa agradeció a Obama sus esfuerzos por “reparar relaciones rotas y abrir nuevas puertas de cooperación”. Y Obama agradeció al Pontífice su “apoyo inestimable en el nuevo principio con el pueblo cubano”.

Pero la armonía política no cubre todas las áreas. Sin expresarlo de manera explícita, Obama y Francisco mantienen distancia en las políticas del gobierno de EEUU que velan por el respeto de la diversidad sexual, el derecho al aborto y la protección contra el embarazo indeseado. Temas que para la Iglesia representan ataques a la libertad religiosa. Ante las advertencias de los obispos estadounidenses, citadas por el Papa, respecto a la supuesta amenaza a esa libertad, Obama dijo: “Aquí en EE UU amamos la libertad religiosa”. Lógicamente, en estas cuestiones la sintonía entre el Papa y la derecha local es mayor.

En definitiva, era esperable que en su visita a EEUU (Washington, Nueva York y Filadelfia) Francisco abordara esos ejes temáticos: inmigración, medio ambiente, y desigualdad de ingresos. Y luego (en un sermon mas dirigido a los obispos), los abusos sexuales.

El primer papa latinoamericano de la historia está cumpliendo su primer viaje a este país, en donde ahora el matrimonio homosexual es legal y en donde los conservadores se habían molestado ante sus cuestionamientos sobre los excesos del capitalismo desaforado y su llamado urgente a una transición de la economía basada en combustibles fósiles.

Una vez más, el Sumo Pontífice rechaza los lujos, y opta por un auto práctico que permita acercarse al pueblo. El propio Obama, durante la bienvenida en los jardines de la Casa Blanca destaco la humildad de Francisco, que no queda solo en palabras e intenciones, sino en actos concretos, algo que no abunda en la idiosincrasia norteamericana: “Gracias no sólo por su humildad, sino por las cualidades únicas como persona. En la humildad, simplicidad, en la dulzura de las palabras y la generosidad de espíritu vemos en él un ejemplo viviente de las enseñanzas de Jesús”.

Está claro que el papa Francisco dice y hace lo que quiera, y eso es algo que la gente (no solo los católicos) considera renovador.

Los desacuerdos con parte del Congreso y los precandidatos republicanos, han sido más pronunciados desde que Francisco publicó su encíclica económico-ambiental "Laudato si'" (Alabado seas), en donde denunció el sistema económico mundial "estructuralmente perverso" que dice que explota a los pobres y destruye la creación de Dios.

Francisco es enfático al expresar la necesidad de que países desarrollados "abran las puertas" a migrantes que buscan una mejor vida. Por eso su mensaje tiene un impacto fundamental en un país en donde el contendiente republicano a la candidatura presidencial, Donald Trump, alucina con la construcción de un gran muro en la frontera con México y la deportación de unos 11 millones de inmigrantes que viven en el país sin residencia legal.

Más tarde, en un discurso en la Catedral de San Mateo, Francisco pidió a los obispos "que no se repitan nunca más" los abusos sexuales. Instó a los obispos estadounidenses a trabajar para que los "crímenes de los momentos oscuros" no vuelvan ocurrir a raíz de los casos denunciados en los últimos años en las iglesias norteamericanas: “deben comportarse con valor y no dejarse paralizar por el miedo".

"Soy consciente del valor con el que han afrontado momentos oscuros de su recorrido eclesiástico sin temer autocríticas ni ahorrarse humillaciones y sacrificios", aseguró, sin citar explícitamente casos de abusos sexuales a menores.

El Papa habló de las "heridas" causadas y del "empeño" a favor de las víctimas por parte de los obispos, a quienes dijo: "No he venido a juzgarlos o a impartirles lecciones, sé cuánto han pesado en ustedes las heridas de los últimos años". Francisco elogió la generosidad con la que los obispos trabajaron para ayudar a las víctimas y "continuar trabajando para que esos crímenes no se repitan nunca más". Francisco ya había pedido públicamente perdón por los abusos sexuales cometidos por miembros del clero y endureció las normas para castigar esos crímenes dentro de la Iglesia.

Más allá de las consideraciones políticas y religiosas que implica esta visita histórica por las razones mencionadas, es especialmente emocionante para nosotros los argentinos, al ver que durante su recorrido por las calles de Washington, muchas personas detrás de vallas ovacionaban al Papa con banderas celeste y blanca.