Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión

Noche Corta, sensual propuesta con Alejandro Paker y Facundo Mazzei

Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión
Autor/es:
Por Gustavo Chapur
Fecha de publicación:
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El musical dirigido por Ricky Pashkus combina buenas actuaciones y atractivas coreografías, para hablar del deseo y la pasión en un triangulo amoroso.

En el Teatro Apolo de la Avenida Corrientes se estrenó Noche Corta, dirigida por Ricky Pashkus, protagonizada por Alejandro Paker, con Facundo Mazzei y Patricio Sauc como bailarines, y las actrices y cantantes Florencia Benítez y Lili Popovich.

Noche Corta es una exquisita y emotiva pieza de teatro musical, la acción se desenvuelve combinando música, canción, diálogo y danza. Para ello resulta esencial el aporte que hacen Bruno de Lucchi (piano) y Marcelo Moguilevsky (vientos). Se encargan de crear climas íntimos e intensos, con aire afrancesado, a partir de melodías de Claude Debussy y de Gabriel Fauré. Ambos compositores franceses fueron figuras centrales en la música europea de finales del siglo XIX y comienzos del XX, que marcaron a las generaciones siguientes.

Todo en un fino entretejido con ritmos pop, que solo un creador y director de musicales como Pashkus puede guisar sin caer en lo burdo ni kitsch. Y así como es autoridad en lo artístico, también es buen conocedor de los códigos marketineros del género y gusto promedio: Mazzei y Sauc (pareja en la obra) son dos avezados y mediáticos bailarines que, además de exudar belleza y seducción en los juegos coreográficos, despiertan un fisgoneo particular en la platea por ser también pareja en la vida real, o lo fueron (no nos importa aquí ese detalle más que para resaltar la decisión artístico-comercial, acertada) que protagonizan cuadros sensuales muy bien cuidados.

El programa dice “una experiencia musical donde una pareja entre pulsiones de amor y rechazo vive intensamente su amor. El deseo es eterno. La noche es muy corta”. Pero la verdad es que, como decía José Ortega y Gasset, "el deseo muere automáticamente cuando se logra, fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho". Deseo y pasión, amor y abandono, de eso va, temas universales y atemporales que nos salvan o crucifican según nuestro destino.

Es el inhóspito camino que transita el personaje de Paker para superar el dolor (herida narcisista) de haber sido abandonado por el ser amado. Ese ser (otro hombre) muta su deseo hacia otro más joven y bello. Qué hacer? Dejarlo ir y agonizar en soledad masticando nostalgia, o rogarle que se quede para honrar la historia compartida pero con el deseo muerto a cuestas, o incorporarse a un triángulo afectivo y sexual que tal vez devenga para el abandonado en una mayor desolación.

La obra es muy buena, con un Paker que canta y actúa desplegando su gran talento adiestrado. La textura dramática de la trama se apoya casi únicamente en él. Tiene en su vestuario y performance un barniz de show de cabaret (su mejor impronta artística) que explota con mucha naturalidad y entrega. En su haber tiene, además de Cabaret, a Priscilla, Casi Normales, Company, entre otras. Paker se ha convertido en un actor multitasking. Actualmente se lo puede ver también en dos infantiles: Cenicienta, un cuento musical (Teatro del Globo) y en El Capitán Beto, un aventurero del espacio (Teatro Cervantes). Mientras, ensaya con Laura Conforte el regreso del musical Gotán, de Julio Tahier, con dirección de Manuel González Gil.

Mazzei baila y vuela con un lenguaje majestuoso sin ser pomposo, entre sutil y agresivo, por momentos casi levitando, entrega pura poesia corporal. Es consciente de que no está en un set de TV, aquí debe contar una historia de pasión y dolor, frente a un jurado más exigente y menos circense. Baila como una deidad: omnipotente, eterno, envolvente. Está en su mejor momento. Su pareja lo acompaña bien, pero menos refinado, casi como gimnasta, y sin la más mínima expresión dramática. Igualmente las coreografías son muy elocuentes, manifestando una escalada de emociones, con la urgencia de mirarse el uno al otro, fusionados, con un sincretismo artístico singular.

Escuchar cantar a Flor Benitez es un placer que el público devuelve con ovaciones. Alcanza cumbres increíbles, con entrega total de un privilegiado caudal de voz y carisma. Y Lili Popovich es una actriz talentosa y consolidada, que transmite elegancia en su composición.

El musical nos relata una pasión como emoción y como compulsión, como una motivación que nos empuja a un fuego interno, que crece y arrasa. La pasión, sabemos, puede ser destructiva. Tenemos la necesidad de satisfacerla, nos vuelve un poco irracionales, es caprichosa, siempre quiere ser satisfecha, y nos podemos volver obsesivos respecto de la persona deseada. Pero con el tiempo, la relación de pareja comienza a bajar sus niveles de pasión para convertirse en un amor profundo, una fuerza más benigna y constructiva, menos fugaz y hechicera. La Noche es corta, y la pasión no es eterna. Al agotarse, abre paso a otras emociones más calmas, como la satisfacción de haber visto un buen espectáculo.-

Luces: Eli Sirlin / Vestuario: Pablo Battaglia / Escenografía: Jorge Ferrari / Fotografías: Fuentes Fernandez / Coreografía y Dir. Gral. Ricky Pashkus

Teatro Apolo (Av. Corrientes 1372, CABA). Lunes 21hs. Localidades: $250.-