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América
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Enfoques

Final Copa América: ¿Una estA.F.A. que F.I.F.A?

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América
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Autor/es:
Por Martín Troncoso
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Un secreto a voces: la final entre Argentina y Chile estuvo arreglada. ¿Será cierto?

“Quedate tranquilo, es sólo un partido de fútbol”, le miento a mi hijo. Pero ahí lo tengo, llorando desconsolado por segunda vez en menos de un año.

Claroo que hay cosas más importantes que el fútbol, pero no por nada le dedicamos el tiempo que le dedicamos y por dos horas, el ritual frente al televisor, los gritos, las celebraciones y por supuesto, también, la tristeza, son casi sagrados.

Con Alemania fue más fácil de digerir. Jugamos bien, perdimos, la vida es así. Punto. Con Chile es otro cantar.

Quien escribe esto nunca creyó en campañas anti-argentinas. No soy defensor acérrimo de Tévez, admiro a Messi y a Di María y guardo profundo respeto por Pastore y Agüero. Pero basta de prolegómenos y que ruede la pelota.

Da vuelta un secreto a voces: la final entre Argentina y Chile estuvo arreglada. ¿Será cierto?

Antes del partido todo apuntaba al árbitro colombiano. Es cierto que favoreció al local, pero ni por asomo sus fallos fueron determinantes en el resultado del partido.

A pesar de ser un fanático del fútbol, no soy periodista deportivo, soy escritor. Así que voy a intentar moverme con datos e indicios, como si de una novela de suspenso se tratara, descartando hipótesis y sumando elementos que refuten o aseveren la teoría .

Veamos. “Chile jugó la final mejor que Argentina” Verdad irrefutable. Entonces, lo que sorprende no es que Chile haya jugado bien, sino lo mal que jugaron los nuestros.

¿Una mala tarde la puede tener cualquiera? Claro que sí. Pero en una final, a 22 años de nuestro último título a nivel mayores, las posibilidades se reducen drásticamente. Existe un sinnúmero de personas trabajando para que esto no ocurra. Raro.

“Estábamos en Chile, el clima era infernal, la presión los mató”. Falso. Son jugadores hiper-profesionales del más alto nivel, que han enfrentado con mejor resultado exigencias mucho más difíciles.

“Messi es un pecho frío”. Quienes vimos su juego en los partidos previos ante Paraguay y Colombia, no podemos afirmar eso sin que se nos caiga la cara. El 10 puso todo, arriesgó la pierna y como de costumbre, jugó genial. Pero sí es cierto que en la final, pastoreó.

Miremos la película mentalmente o si la tienen grabada, revísenla. Nadie puede afirmar que haya habido arreglo, pero si hubiera ocurrido, yo por lo menos, no podría haber pensado una trama muy distinta.

La lesión de Di María fue el primer aviso, el cambio no se hizo esperar. Rápido, demasiado rápido, podría decirse que antes de caer ya estaba ingresando Lavezzi.

La presión de hombre a hombre se convirtió en marcación por zona, resultado obvio, los chilenos tuvieron más el balón. Y sabemos que el fuerte de la Argentina es la tenencia de la pelota.

Agüero estaba muy sólo y gravitaba poco. Cambió. Por fin entra Tévez… es un partido ideal para él. ¡Eh!… ¿ese no es Higuaín? El “Nooooo” sonó casi como un gol de este lado de la cordillera. Me permito una aclaración, nadie discute que el Pipita es un buen jugador, pero si tenemos los dos anchos, el siete de oros y el de espada, tirar un 3 de bastos, suena a poco.

Sacar a Pastore para poner a Banegas ya es directamente a bizarro. OK, te intento ganar el medio, pero… ¿te dejo solo a dos tipos arriba? Decir que no estaba Salmerón en el banco…quizás entraba y todo.

Los chilenos, usualmente de buena puntería, la tiraban por las nubes. El tiempo suplementario estuvo de más y en mi casa pasó, no sé a ustedes, que tardamos unos cuantos segundos en darnos de cuenta que había empezado la segunda parte y que estaban atacando para el otro lado, simplemente porque nadie atacaba.

En contra de la teoría conspirativa están esos dos tiros que no fueron gol por poco, el cabezazo de Agüero que sacó formidablemente Bravo, pero ahí había tiempo, y si alguien se equivocaba y metía un gol, podía remediarse.

Más difícil es de explicar la jugada del minuto 92. Messí elude y hace lo que tiene que hacer, cederla a Lavéis a la izquierda que entra sólo. Sin el pie hábil y con el defensor cerrando, el pase en profundidad era la única salida. Se arrojó Higuaín y la pelota por poco no entró. Por poco, pero no entró. Era ángulo cerrado, pero no tanto.

Si la lesión de Di María fue sospechosa, verlo a Mascherano llorando antes de los penales era un anuncio del triste final. Como si supera lo que iba a pasar ¿Sabía?

Nunca tendremos pruebas reales para saber si hubo arreglo o no, todas las evidencias son circunstanciales y objetivas. La diferencia que hay entre el equipo más caro del mundo y los hoy campeones de América son enormes. Como si Corinthians perdiera una final ante Boca Unidos.

El periodismo deportivo ladino ya le salta a la yugular a la selección Argentina como si se hubiera jugado pésimo en toda la Copa América y en cualquier momento van a poner cosas como “la selección entró en default”. ¡Ah! ¿Ya lo hicieron?.

Nadie puede desconfiar de la honestidad de los jugadores, son multimillonarios que jamás arreglarían un partido, menos una final y menos aún contra Chile.

Pero a este juego lo organiza la FIFA, que está bajo una investigación que reíte de la Cosa Nostra. Y la Confederación Sudamericana viene a ser algo así como la sucursal Sicilia de los ex capitaneados por Blatter.

En Chile, obtener el título era asunto de Estado. Ninguno de nosotros, simples mortales, sabemos los intereses que se mueven y las presiones que pueden existir. Pero fue raro, todo muy raro. Como una pantomima, no me animo a decir como una estafa, pero sin querer lo estoy haciendo.

Mientras tanto, yo prefiero seguir diciéndole a mi hijo que se perdió porque se jugó mal… o porque no entró. No quiero que de tan chico conozca el lado oscuro, turbio, roñoso y despreciable de las cosas. A él le gusta jugar a la pelota y tras la redonda, por ahora, solamente por ahora, es feliz.