Región:
Argentina
Categoría:
Sociedad
Article type:
Enfoques

La influencia de Oriente en Jorge Luis Borges

En el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) se analizó la influencia de Oriente en las creaciones y el entrelazado filosófico de las perpetuas ideas del gran escritor argentino Jorge Luis Borges

Dentro del calendario de actividades del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) se realizó éste jueves una sesión académica a cargo de Mercedes Giuffre, organizada conjuntamente por el Comité de Asuntos Asiáticos y el Comité de Cultura, para analizar la influencia de Oriente en las creaciones y el entrelazado filosófico de las perpetuas ideas del gran escritor argentino Jorge Luis Borges.

"Todo eso ha influido en mí, pero no sé hasta dónde. He estudiado esas religiones o filosofías orientales como posibilidad para el pensamiento o la conducta y las he estudiado del punto de vista imaginativo como la literatura", citó Giuffre durante la presentación remontando una entrevista que brindó Borges cuando tenía 80 años reconociendo su lectura y estudio sobre el mundo Oriental como un recurso literario para su propia obra. En un acercamiento al pensamiento del escritor repleto de, como refleja en sus creaciones, espejos, laberintos y tiempos simultáneos se denota una recurrencia continua a este mundo pero con un especial cuidado en no vincular todo lo que tiene que ver con Oriente con lo exótico, como algo anormal, como algo sumamente complejo en el sentido de lo diferente. Para dejar en claro, o no, el sentir del poeta la disertante cita una respuesta muy borgiana "a mí me sucede lo mismo que a San Agustín con las confesiones: si no me lo preguntan lo sé. Si me lo preguntan lo ignoro". Es un autor que nos provoca y sugiere, una especia de competencia con el lector para orientarlo hacia otros rumbos.

Es posible bajar a un plano habitual mundos fantásticos como Tlön, Uqbar y Orbis Tertius al entrelazar la imaginación punzante de sus libros con uno al que definió como algo muy querido desde su infancia como lo es el libro de Las Mil y Una Noches "aplica un mecanismo de desterritorizarlo por ejemplo cuando da una serie de ideas que puede ser más o menos claros y cuenta como fue, todo inventado e irreal, el proceso de creación de ciudades como Tlön, Uqbar y Orbis Tertius y los ubica en lugares que podrían ser cercanos a armenia por algunos puntos de contacto que establece", señaló Giuffre. En este ahondamiento se invita a la lectura comprensiva sin dejar de lado la fascinación por un mundo maravilloso en el que aparecen muchas palabras muy vinculadas a Oriente como el dorado, el color amarillo, los tigres, etc.; él las preanuncia y recibe a través de Las Mil y Una Noches. Algunos piensan que de la estructuras de cuentos simple de esta celebre recopilación medieval de lengua árabe es que sacó la de sus propios cuentos como arquetipo porque lo consideró el ideal de la narrativa media.

"Desconstruye, lo transforma y vuelve a construir lo que nos da una serie de variables y de sus finales se abren diferentes finales. Él los toma y acepta a todos por que juega con el tiempo, con el espacio, habla de lugares y tiempos simultáneos adelantándose, como en el Jardín de los Caminos que se Bifurcan, a la física cuántica con ese hipertexto. Los caminos que abre en sus propios textos es también una forma de internet literaria. Deja estos finales abiertos muy al estilo de Borges", refirió Giuffre.

Una tarde de ensueño para maravillarse de un hombre, su pensamiento del mundo o de un mundo que nos invita permanentemente a valernos del instrumento más asombroso que tiene el hombro: el libro.