Región:
Argentina
Categoría:
Política
Article type:
Enfoques

Primeras impresiones

Región:
Argentina
Categoría:
Política
Article type:
Enfoques
Autor/es:
Por Noah B. Mamet
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Antes de venir a la Argentina, conversé con el Presidente Obama y con el Secretario de Estado John Kerry sobre las oportunidades que existen para fortalecer nuestra relación bilateral, dice Noah B. Mamet

Es un gran honor para mí representar al Presidente Barack Obama, y al pueblo estadounidense, como Embajador de los Estados Unidos en la Argentina. En las apenas seis semanas que llevo aquí, he quedado gratamente impresionado por las personas a las que tuve oportunidad de conocer. Desde líderes políticos y dirigentes empresariales hasta los estudiantes que saludo antes de su viaje a programas de intercambio en Estados Unidos, en todos ellos veo un inmenso talento, entusiasmo y determinación. Cada uno de estos encuentros me ha causado un profundo optimismo sobre el futuro, tanto de la Argentina como de nuestra relación bilateral.

Asimismo, debo admitir que quedé asombrado por la cultura y la diversidad que encontré en este país. Disfruto a diario del privilegio de vivir en una ciudad vibrante como Buenos Aires, a la vez que ya tuve la oportunidad de recorrer universidades que se destacan por su dinamismo y energía y visitar laboratorios de alta tecnología que están a la altura de los más avanzados del mundo. Sentí la emoción de ver por primera vez los Andes, durante una visita a la siempre bella San Carlos de Bariloche. Y, como un aficionado al fútbol de toda la vida, me sentí especialmente entusiasmado cuando asistí a mi primer Superclásico y compartí el fervor de las tribunas.

Los pueblos de los Estados Unidos y de la Argentina tienen mucho en común: gran parte de nuestros antepasados llegaron desde tierras lejanas, buscando libertad y una nueva vida. Nuestros países lucharon para obtener su independencia y para enfrentar diversos desafíos políticos y económicos a lo largo de sus historias. Ambas son democracias, comprometidas con la creación de oportunidades y la construcción de una mejor calidad de vida para cada uno de sus habitantes.

Antes de venir a la Argentina, conversé con el Presidente Obama y con el Secretario de Estado John Kerry sobre las oportunidades que existen para fortalecer nuestra relación bilateral. Ellos me instaron a continuar expandiendo nuestra cooperación y colaboración en áreas clave en las que hay una fuerte coincidencia entre los intereses de nuestros dos países. Tal como lo interpreto, ello significa incrementar la conectividad entre estadounidenses y argentinos, no sólo a través de programas gubernamentales y comercio bilateral, sino también por medio de los contactos al nivel individual.

Espero ampliar la colaboración en campos cruciales, como la ciencia y la tecnología, la energía, el comercio, la educación y la cultura. De hecho, sin ir más lejos, basta con prestar atención a lo que ocurrió en las últimas dos semanas, en las que Estados Unidos y Argentina han firmado tres acuerdos valiosos.

El primero de esos acuerdos fue rubricado el 19 de febrero entre el jefe de la NASA, Charles Bolden, y el ministro Julio De Vido, en nombre de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). El convenio abre la puerta para que científicos argentinos y estadounidenses cooperen en investigaciones que utilizan datos provenientes de satélites para desarrollar una mejor comprensión de la física solar y el clima espacial, y de cómo esos fenómenos pueden afectar la vida en la Tierra. Este acuerdo ejemplifica la clase de colaboración que debemos tomar como modelo para profundizar los lazos entre nuestros dos países.

Una semana después, mantuve un encuentro con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, para establecer una unidad de transparencia del comercio bilateral. Y al día siguiente, me reuní con el ministro Axel Kicillof para firmar el plan de refinanciación de la deuda con el Club de París, allanando el camino para una relación económica más cercana. Cerrar este acuerdo marca un paso de crucial importancia hacia una agenda económica más positiva entre nuestros países.

Las colaboraciones científicas y las oportunidades económicas son claramente importantes, pero si me preguntan, siempre digo que el área más vital para nuestros países en largo plazo es la educación. Nuestros valores compartidos y experiencias comunes constituyen los cimientos de una relación sólida, y creo que a la larga los intercambios educativos representan la mejor vía para incrementar la conectividad. Cada año, unos 4500 estudiantes norteamericanos vienen a cursar a la Argentina y más de 2500 argentinos viajan a perfeccionarse en instituciones académicas de los Estados Unidos. Es mi deseo incrementar radicalmente esos números, y me tomaré como objetivo personal lograr que tanto nuestros gobiernos como el sector privado ofrezcan más becas y oportunidades de intercambio a los estudiantes de ambos países.

La perspectiva para nuestra relación es ciertamente positiva. Veo oportunidades significativas para construir sobre alianzas ya establecidas y crear otras nuevas que respondan a intereses comunes, desafíos y oportunidades para ambos países. Vislumbro un futuro en el cual nuestros dos países trabajen en forma conjunta para abordar desafíos comunes y crear nuevas oportunidades para alentar el progreso en educación, ciencia, tecnología, energía y las artes. Un progreso, en definitiva, que permita construir un mejor futuro juntos.