Región:
Asia
Categoría:
Sociedad
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Informados

Así es por dentro el Año Nuevo Chino en Taiwán

Región:
Asia
Categoría:
Sociedad
Article type:
Informados
Autor/es:
Por Virginia Zubieta
Fecha de publicación:
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Los mercados de Taipei son el mejor lugar para ver la gran celebración del Año Nuevo Lunar Chino. Un paseo por el bazar callejero Rongbin y el distrito comercial de la calle Dihua permiten apreciar la infinita cantidad

Un arco enorme con linternas rojas chinas y pancartas con cabras e inscripciones en chino mandarín cruzan las calles de los principales mercados de Taipei y dan la bienvenida a lo que es el auténtico Año Nuevo Lunar Chino, que se celebra este 19 de febrero.

En el Bazar Callejero de Rongbin, por ejemplo, se ofrece a lo largo de varias cuadras una inmensa variedad de productos frescos a precios especiales para la ocasión. Resaltan a la vista las coloridas fruterías con sus montañas de frutas tropicales como manzanas de Java, chirimoyas, ananás, pitayas, carambolas, papayas y bananas, además de mandarinas, uvas, pelones y cerezas, entre otras frutas. Frente a ellas, los puestos de verduras son una suerte de mar verde, llenos de hojas de todo tamaño y forma, entre las que aparece alguna que otra zanahoria, nabo o repollo. Detrás de eso, se ven brillar los canastos de dulces, con sus envolotorios metalizados o su coberturas azucaradas. Y a medida que uno va atravesando las calles, las mesas de las pescaderías no dejan de asombrar con la numerosa oferta de pescados, mariscos y frutos de mar, algunos de ellos aún vivos y apretujados en grandes piletones.

Algo similar se observa en la famosa calle Dihua, a pocos metros de la estación central de Taipei. Dihua es una vía histórica de la ciudad, fue construida a mediados del siglo XIX pero algunos de sus tramos existen desde el siglo XVII, cuando Taiwán era dominada por los holandeses. Por ese motivo, su arquitectura tiene rasgos occidentales y en las paredes de sus edificios se ven tallados algunos apellidos de origen anglosajón. Se calcula que durante la previa a la llegada del Año Nuevo Chino, por esta calle circulan casi un millón de personas entre turistas y taiwaneses. La mayoría viene a comprar o probar las delicias típicas de las fiestas. Al igual que Rongbin, este también es el reino de la abundancia. Cantidades industriales de dulces y caramelos, snacks de algas marinas disecadas con semillas de chía o sésamo, brochetes de frutos de mar fritos, embutidos, carnes secas, frutas disecadas, nueces, castañas de cajú, almendras y tés de jengibre son algunas de las propuestas que el ojo del turista puede distinguir sin dificultad. El resto será cuestión de animarse a degustar antes de comprar.

Entre tanta comida, no faltan las tienditas de adornos tradicionales. Los colgantes rojos y dorados funcionan como cortinas para entrar a ese universo de dioses y símbolos de la fortuna, la longevidad, la felicidad y la prosperidad. Además de las cabras – protagonistas del año que comienza-, se venden figuras de dragones, pescados, barcos de oro, monedas antiguas, lámparas, sobres rojos y gatitos de la suerte, entre otras cosas. El significado que porta cada uno de estos elementos es lo que hace tan singular la celebración del Año Nuevo. Acá, las tradiciones están verdaderamente arraigadas a una costumbre y a una cultura milenaria que cree fervientemente en sus deidades y mitologías. Es por eso que en las puertas de las casas o negocios se ven colgados racimos de petardos chinos, para que cuando llegue el momento exploten, ahuyenten a los malos espíritus y nada se interponga a la unión de las familias.