Región:
América
Categoría:
Turismo
Article type:
Informados

Tesoros de Cartagena de Indias

ABC Mundial sigue su recorrido por Colombia, en esta oportunidad llegamos hasta Cartagena de Indias a 500 km de la capital del país cafetero, Bogota. Acompáñenos y descubramos juntos la magia, el color y el misterio de esta ciudad colonial

Cartagena despierta rápido, apenas el sol ilumina la ciudad amurallada aparecen sus vendedores de frutas, café, helados, pinturas, sombreros y todo lo que se le ocurra. El casco histórico se despliega en un radio de 15 cuadras por lo que una ubicación dentro resulta práctica. Se encuentra bordeado por una muralla construida luego de su descubrimiento por el español Pedro de Heredia en 1533, posee 6 entradas y numerosas construcciones de época que le dan encanto. Aun persisten balcones de madera y muchas de sus fachadas se encuentran en recuperación, a medida que avanza el día se aprecia la lucha de una urbe por permanecer detenida en el tiempo con sus detalles pintorescos frente a una urbanización que desluce los destellos de magia gracias al trafico orgánicamente desordenado circulando por las callejuelas y el estruendo de altoparlantes que anuncian ofertas en las tiendas y locales.

Pero esta ahí, el misterio se respira. Al caer la noche se puede recorrer de manera mas pacifica los ajustados caminos, con la avidez de esquivar los taxis y carruajes que ofrecen visitas guiadas, y quedar hipnotizado contemplando las fachadas y los frentes de las casas en todos sus detalles que parecen susurrar cada una; una historia.

Como en cada historia debemos hablar de personajes ellos, en su mayoría, están ahí desde el inicio, hace mucho, mucho tiempo, cumpliendo la misma función. No son las damas vendedoras de frutas que empuñan los colores nacionales en sus ropas ni los puesteros de arepas con huevo, bocadillo frito que no puede dejar de probar salvo que padezca de hipertensión, sino que hablamos de los "guardianes silenciosos". Nosotros lo podemos conocer como llamadores de puerta, los timbres del siglo XVII. Hay barbudos, dragones, leones, iguanas, muchos son los motivos pero desde la época colonial es una sola la función: cuidar el hogar y ahuyentar lo indeseable.

Y como lo indeseable puede ser previsible, a modo personal, siempre digo que hay dos clases de turista: aquel que puede y desea viajar con todo coordinado previamente y el despierto, el que decide sobre la marcha pero se mantiene avispado. Bogota y Cartagena, como cualquier ciudad del mundo, guardan sus reveces criollos, por ejemplo: los hoteles cobran un "seguro" el cual es opcional pero si usted no pregunta nadie se lo anuncia, solicite que lo retiren de su cuenta final. No cambie dinero en la calle y busque la mejor oferta para el tipo de cambio. A la hora de comer el lugar menos pensado puede ser el mas económico, sabroso y recomendable. Aquí, en Colombia, se ofrecen menúes caseros en bodegones por 6000 pesos colombianos (unos uss3) que resultan abundantes y una verdadera demostración de la comida local. En otro sentido sugiero que consulte, en profundo detalle, el itinerario de cualquier excursión que decida tomar a fin de evitar sorpresas, por ejemplo a Isla Baru y Playas Blancas. Primero tenga sepa que en el "puerto turista", cerca de la Torre del Reloj, se encuentran los servicios mas económicos. Pero tenga en cuenta que el valor no incluye 16% de impuestos locales que debe abonar allí mismo. A la hora de visitar esta ciudad del Mar Caribe es conveniente definir su plan: conocer la historia del lugar o relax y descanso. En el primer caso dos días full time dedicados a caminar la ciudad amurallada sobran para visitar los rincones, bóvedas, palacios y las decenas de cañones que hoy apuntan a edificios y hoteles de lujo. Si busca playa y descanso alójese en Baru o siga de largo al norte del país, pasando Santa Marta, Taganga o, para relax asegurado, invierta en un hotel cercano o dentro del Parque Tyrona. Si bien el valor es un poco mas elevado, y aunque quizás algunos no tengan agua caliente, sepa que son las opciones ante el gentío, el bochinche, playas escuálidas en arenas blancas y aguas color del caribe. La decisión es suya, que la fuerza lo acompañe.