Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión

Héctor Presa estrenó el musical Oxímoron en el teatro Larreta

Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión
Autor/es:
Por Gustavo Chapur
Fecha de publicación:
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Con los experimentados Ana Padilla y Claudio Pazos, una divertida y reflexiva comedia musical sobre una reveladora reunión familiar "a oscuras".

Héctor Presa es un prestigioso autor y director que lleva casi cuatro décadas al frente de La Galera Encantada, un espacio colectivo dedicado al teatro para niños y jóvenes. Para que un proyecto así perdure en el tiempo y siga creciendo, es evidente que ha sido gracias a la generación de productos de calidad, y una imaginación vigorosa. Más de 170 actores integraron sus elencos y más de 145 obras fueron estrenadas en ese espacio. A partir de la muerte de Hugo Midón, Presa es el más importante referente del teatro infantil.

Sin embargo, en los últimos tiempos Presa decidió dar un salto riesgoso que, con imperfecciones naturales, fue un peldaño más en su carrera. Acostumbrados a libros foráneos para la puesta de comedias musicales, apela una vez más a su condición de autor para gestar un buen espectáculo en el marco del circuito independiente, terreno en el que en los últimos tiempos se han ejercitado propuestas portentosas y premiadas en este género explosivo, como El Cabaret de los hombres perdidos, Mundo Redondo, y Juegos de Fábrica, entre otras. Después de la notable resonancia que tuvo en la pasada temporada su obra “Amor sin barreras, la conocí en el Roca”, que compitió en varios rubros de los Premios Hugo 2014, ahora está de vuelta en la comedia musical para adultos con OXIMORON.

Un oxímoron es un imposible, un milagro, una contradicción, una inversión de las leyes de la naturaleza de incierto significado. En literatura y retórica, es la figura que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, para generar un tercer concepto. Sin embargo, no todos los oxímoron son textuales, se pueden desplegar en imágenes, puestas, gestos, climas. En la obra de Presa se perciben varios: se respira un “aire asfixiante”, que arranca con una “tensa calma”, una “armonía discordante”, para desatar un “caos controlado”, una “confrontación pasiva” con heridos por “fuego amigo”, y en la que algunos padecen “ceguera parcial”, en un ambiente de “oscuridad esclarecedora”.

Se planifica una reunión familiar en el flamante hogar de uno de los hijos de la familia. Se hace un pedido delivery que nunca llega. Al salir, el dueño de la casa los deja accidentalmente encerrados en el departamento a la madre, su hijo mayor con su esposa, y la hermana de éste con una amiga. Los sorprende un apagón, penuria habitual (o eterna) en los cálidos días que corren en Buenos Aires (y que no excluye a las salas teatrales). La trama entra literalmente en zonas oscuras de la que ninguno de los personajes puede escapar, y no queda más que enfrentar y procesar. En un clima de tensión y exasperación (a veces exagerada), la oscuridad paradójicamente viene a echar luz sobre antiguos episodios escondidos, sobre las mezquindades de cada uno, rabias contenidas y viejos rencores. El hecho de no poder verse las caras, genera un momento catártico apropiado para proferirse, sin fingimientos, espinosas cuestiones familiares que estaban latentes, esas cosas que no solemos animarnos a lanzarlas a la cara, a la luz. Y para lo que ya ni siquiera así se pueda decir, están las canciones. Desde ya que no nos encontraremos con cantantes descollantes porque tampoco es la idea de la obra, pero más importante es que afortunadamente aquí (algo no frecuente en el teatro musical) las letras se entienden perfectas, como continuidad de los diálogos.

Ana Padilla, actriz, directora y coreógrafa con tanto escenario transitado, una vez más se muestra sólida en la construcción de su personaje, actuando a ciegas. Casualmente, en su gran unipersonal Córnea interpretaba a una mujer ciega que deambulaba en la oscuridad de su vida buscando reencontrarse con una felicidad perdida. Aquí en Oxímoron compone con suma naturalidad y fluidez a una madre-suegra moralista, habituada a sermonear reprimiendo deseos y ocultando defectos, para mantener políticamente correctas las apariencias familiares; una mujer buena e ingenua, a la vez que impiadosa y cruel, su sello oxímoron.

Claudio Pazos por su parte, dramaturgo e intérprete integrante del legendario y creativo grupo teatral Carne de Crítica, ostenta una impecable labor actoral componiendo al hijo sofocado por la presión familiar, estresado por trabajo rutinario, harto del consumo compulsivo de su mujer, buscando algo de paz espiritual en la medicina alternativa. Pazos ofrece además gran versatilidad y expresividad corporal, gracias a su formación de bailarín. Por esto mismo, y seguramente por la obra precedente de Ana Padilla, además de los ensayos con los ojos vendados, es que ambos experimentados intérpretes son los que mejor internalizados tienen los movimientos actorales a oscuras. Padilla y Pazos se potencian en la oscuridad, es realmente una delicia verlos. También están correctos en lo suyo Sol Ajuria, Guillermina Calicchio y Andrea Mango.

Es tal vez inevitable que suceda en un infinito creador de teatro infantil: en los diálogos del libro de Héctor Presa sobrevuela un humor naif, y ciertas obviedades que no necesitan explicitarse a un público adulto. Sin embargo es una obra efectiva, con un saldo positivo, y entretiene bien. Cuando a situaciones de humor se le pone una cuota de patetismo tragicómico, el público asume lo que se exhibe o denuncia de una manera más relajada, asomando algo revelador. La obra habla de las cosas que hacemos cuando no nos ven, de lo que ocultamos al sentir y pensar, de lo que herimos al decir sin pensar, y de lo que pensamos sin animarnos a decir. La oscuridad nos libera. En los momentos de crisis existencial, siempre habrá algo que deba ser alumbrado para poder levantarse y seguir. Y donde asoma la luz del humor y la canción, brota también la aceptación. Una obra recomendable, en un ámbito encantador y apacible como es el Larreta, reivindicando la tradición del buen teatro a cielo abierto.-

INFO

Elenco: Ana Padilla, Claudio Pazos, Sol Ajuria, Guillermina Calicchio, Andrea Mango.

Libro, puesta en escena y dirección: Héctor Presa

Funciones: Jueves y Viernes 21hs. Sábados 21:30hs. Domingos 20:30hs.

Localidades: $120 (Jubilados $100) - Teatro Larreta: Cuba 2150