Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión

Invierno es un destacable unipersonal de Lili Popovich

Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
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Opinión
Autor/es:
Por Gustavo Chapur
Fecha de publicación:
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El texto del flamante dramaturgo y director Miguel Baratta ofrece un dramático retrato de una mujer (Alma) en relación con su madre muerta y su gran amor, enmarcado con reminiscencias de lo que no fue, y las heridas abiertas de lo que ya no está

El vínculo materno filial es uno de los más profundos y a la vez conflictivos de la vida femenina. Tanto si está reforzado por el amor como debilitado por el dolor, está muy presente en la mujer y puede influir en aspectos insospechados. La relación madre-hija es tan compleja que en la mayor parte de la literatura sobre mujeres y hasta en los cuentos de hadas, la madre está ausente o muerta, o aparece como una malvada.

El texto del flamante dramaturgo y director Miguel Baratta ofrece un dramático retrato de una mujer (Alma) en relación con su madre muerta y su gran amor, enmarcado con reminiscencias de lo que no fue, y las heridas abiertas de lo que ya no está. Desgrana un modo de relación que ensombreció la vida y el amor de esa hija Alma, magistralmente interpretada por Lili Popovich. Es una historia de culpabilidad, resentimiento y dependencia, de heridas sin curar. Es la historia de una relación que no es libre, y por ello no puede ser plena, presente y abierta. El diálogo con el pasado nunca clausurado deviene en un presente soliloquio, envuelto en tormenta invernal, en el altillo de una casa vacía y sola, como la mujer que la habita, habitada a su vez por recuerdos y secretos que apuñalan su alma, Alma en pena.

“Las madres presienten”, se convence Alma a partir del eco de las palabras de su madre. Pero las madres también se equivocan. Después de tantos años, de tanto invierno, llegó a la profunda convicción de que no hubo un sólo instante de felicidad en aquella casa mientras vivió con su madre, salvo cuando la agonía de ésta termina liberando el alma de su hija. “La noche no es más que una promesa del mañana”, nos repite Alma, aferrándose a la esperanza de su gran amor.

Lili Popovich es una actriz exquisita, con singular intensidad y talento (por algo Julio Chávez la eligió como su coach actoral hace años). Ella supo arriesgar y asumir su primer unipersonal, incluso trabajando en el texto, para ofrecer un personaje sensible y una obra conmovedora. Se percibe en su composición un trabajo puntilloso para construir esa hija que reprocha a su madre fallecida por un amor que ésta supo malograr. Atormentada, angustiada, dolorida, recorre los rincones de un pasado aún no resuelto, de una vida con cabos sueltos que la memoria afectiva irá hilvanando hasta revelar esos secretos que el invierno trae. El amor que pudo haber sido y no fue, el amor interrumpido, con sus misterios y ausencias indescifrables, con sus deudas incobrables, y una madre protectora, omnipresente que agujerea el destino de su hija.

Claro que, aunque sea un unipersonal, Popovich no está sola: hay una adecuada escenografía y vestuario de Cecilia Bruck como también la iluminación de Gonzalo Calcagno, y la realización audiovisual de Nicolás Aponte, para desplegar esta emotiva y recomendable obra en El Piccolino, esa cálida sala palermitana de Oscar Ferrigno, que va creciendo con buenas propuestas en el circuito teatral independiente.

Teatro El Piccolino: Fitz Roy 2056 | Domingos 19:30 hs. | Localidades: $100.-