Región:
Argentina
Categoría:
Gastronomía
Article type:
Informados

FINCA PATRICIA INÉS celebra su 10° aniversario cosechando premios

Región:
Argentina
Categoría:
Gastronomía
Article type:
Informados
Autor/es:
Por Gustavo Chapur
Fecha de publicación:
Imprimir artículo

La ascendente FINCA PATRICIA INÉS, elaboradora de vino casero, celebra su 10° aniversario con proyecto y degustación, mientras sigue cosechando premios

Estuvimos en la presentación del proyecto FINCA PATRICIA INÉS, en el elegante Salón del Edificio Independencia, en el centro porteño. Allí, además de una exquisita degustación de los vinos Belottini, ambientada con buena música, aprovechamos para saludar a los emprendedores Patricia Sdrubolini y Heraldo Belottini por la doble celebración: el 10° aniversario de la finca, y los premios obtenidos en el certamen VINUS 2013 y 2014.

La Finca Patricia Inés está inscripta en el Instituto Nacional de Vitivinicultura como elaboradora de vino casero (el INV realiza un estricto control en las distintas etapas de la producción y comercialización de productos vitivinícolas). La finca fue adquirida en 2004 por Patricia Sdrubolini y Heraldo Belottini, y cuenta con 10 hectáreas, de las cuales 5 son de viñedos. Está ubicada en Cuadró Benegas, de San Rafael, Provincia de Mendoza. Según el ranking de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de vino y licores (WAWWJ), se encuentra en el puesto N° 67 de Bodegas de Argentina (es la cámara empresaria que nuclea a la mayoría de las principales bodegas de todo el país). Cuenta además con plantaciones de ciruelas y duraznos, y otras para consumo propio.

Hace unos meses, la Finca Patricia Inés incorporó un nuevo vino dentro de su familia, lanzando al mercado un nuevo vino blanco. Se trata de un delicioso varietal moscatel rosado, que presenta en copa un color blanco subido ambarino propio de la sesión de pigmentos del cepaje. En nariz es realmente inconfundible el aroma amoscatelado con notas a rosas, ruda y cáscaras de naranja en un fondo de delicada miel. En boca es dulce, evoluciona fresco y con un final importante, haciéndonos recordar los aromas florales percibidos anteriormente. Se aconseja maridarlo con preparaciones de pavo o pato, y también puede acompañar un bizcochuelo de naranja o limón.

En VINUS 2013, el “Belottini Bonarda 2012” había obtenido una Medalla de Oro, el mismo vino que a fin de año se convertiría en el Mejor Bonarda casero del mundo. Y hace pocos días, se conocieron los resultados del Concurso VINUS 2014, donde el “Belottini Bonarda 2013” obtuvo una Medalla de Oro, y el “Belottini Dulce Tardío 2014, Serie Mujeres, Aída”, es también Medalla de Oro, consagrándose Campeón de la Categoría Vinos Dulces Caseros.

VINUS es uno de los dos únicos concursos mundiales de vinos de América Latina que otorga puntos para el World Ranking Wines & Spirit (WRW&S). El varietal mendocino Belottini es un gran exponente Bonarda de la Finca Patricia Inés. El premio lo ubicó 4º en el Ranking of the Best Bonarda in the World 2014 y 1º en la categoría de vinos artesanales.

Este exponente de la variedad Bonarda se presenta con un color rojo rubí de muy buena concentración. En nariz expresa con gran intensidad los frutos propios del varietal junto al delicado fume otorgado por la madera y en boca es intenso, redondo, apareciendo nuevamente una madera fruto de su crianza en barrica de roble francés. Se sugiere disfrutarlo a 16°C, acompañado de carnes rojas grilladas y pastas con salsas intensas.

La Finca Patricia Inés, con sus producciones 100% artesanales, también obtuvo otras distinciones: Medalla de Plata en Internacional Wine of the Wold (USA) 2013; Medalla de Plata para el Terravino 2013 en Jerusalén; Medalla de Plata en Centroamérica y Caribe 2013 (Puerto Rico) para el Belottini Syrah 2011; Medalla de Plata en Vinus 2012 para Belottini Bonarda 2011, y Medalla de Plata en La mujer Elige 2012.

HISTORIA DE LA FINCA PATRICIA INÉS

Para cualquier apasionado de la viticultura, comprar su propio viñedo con finca y producir artesanalmente el vino, representa el sueño más acariciado y, al mismo tiempo, una fuerte apuesta.

La historia de este proyecto nació en 2003 cuando Heraldo y Patricia se fueron de vacaciones a San Rafael, Mendoza. Paseando, se toparon con una finca de 10 hectáreas plantadas con vides que estaba a la venta. Como había sido dañada por una feroz granizada, su dueño la liquidaba a un precio irrisorio, y el matrimonio no dudó en adquirirla. Donde el vendedor veía una ruina improductiva, ellos divisaron una gran oportunidad. Encontraron dentro de la finca cientos de plantas de las variedades Bonamico, Pinot Noir, Chablis y Pedro Ximenez, todas mezcladas entre sí. Pero además, había algo muy interesante: un sector del campo con vides de Bonarda que databan del año 1954. El problema era la devastación producida por el granizo.

Comenzaron vendiendo las uvas a una cooperativa de Mendoza que elabora vinos base, y luego en 2007 decidieron vinificar, asesorados por un enólogo. Entonces vendían las cajas de vino por adelantado y así financiaban la producción. Pero la tierra volvió a sufrir una fuerte granizada que los dejó sin cosecha y sin vino, por lo cual tuvieron que salir a comprarle a otro productor vino Malbec para embotellarlo y entregarlo a los clientes que ya habían pagado por adelantado.

Decidieron perseverar. Se inscribieron en el Instituto Nacional de Vitivinicultura como “productor artesanal” (lo cual permite producir hasta 12.000 litros por año), y recuperar parte del suelo de la finca plantando acelga, ya que esta verdura tiene la cualidad de modificar el pH del suelo.

Para la cosecha 2009, pudieron embotellar su primer vino, llamado “Horas Extras”, con uvas Bonarda de la finca. La de 2010 fue una gran cosecha, donde volvieron a embotellar el Bonarda. En tanto que para 2011 plantaron Cabernet Sauvignon, Malbec y Syrah, todas en espaldero. Para ese momento, la finca ya se abastecía de agua con riego por manto procedente de deshielo, respetando el turno de 24 horas semanales. Las plantas eran tratadas con abonos orgánicos, sin utilizar agroquímicos; se usaban corchos de alcornoque para el taponado de las botellas; y la vinificación y el embotellado se realizaban completamente dentro de las instalaciones reconstruidas de la finca, y con uvas propias. La uva Bonarda erao la estrella, gracias a sus vides antiguas y auto-reguladas en cantidad de racimos.

Mandaron muestras del Bonarda cosecha 2011 a dos concursos (La Mujer Elige y Vinus), en los cuales obtuvieron sorpresivamente medalla de plata. Ese vino ya había tenido una estancia de tres meses en roble francés, gracias a las diez barricas que le compraron a una cooperativa mendocina. Al ver los resultados, se animaron a ponerle el propio apellido al vino, que dejó de llamarse “Horas Extras” para ser “Belottini”. En 2012 se lanzaron a producir un espumante rosado Pinot Noir-Chenin con el método champenoise, con muy buenas críticas.

Actualmente la finca posee 4 hectáreas en plena producción de vid, además de otros frutales plantados, cuenta con malla anti-granizo en las plantas nuevas. El embotellado y etiquetado se hacen artesanalmente. En cualquiera de sus líneas de vino el consumidor puede estar seguro de que beberá jugo de uva, elaborado de manera natural.

Es notable apreciar cómo el esfuerzo cotidiano, la perseverancia y el amor por la viticultura, motivaron a Patricia Sdrubolini y Heraldo Belottini a convertir, en el término de una década, aquella finca casi devastada, en la bodega productora de un vino casero de suma calidad, y por eso premiado. Brindamos por ellos, salud!