Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión

Crítica de teatro: "Yo me lo guiso, yo me lo como"

Región:
Argentina
Categoría:
Espectáculos
Article type:
Opinión
Autor/es:
Por Gustavo Chapur
Fecha de publicación:
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Es un unipersonal en clave de biodrama, rebosante de ternura, humor y nostalgia, sin caer en el discurso egocéntrico

Como decía Guy de Maupassant, la cocina es alquimia de amor. Para muchos, es el primer recuerdo de vida, esa cocina de casa con olores, sonidos o imágenes de las que uno no podrá desprenderse en toda su vida. Apenas uno comienza a descender las escaleras de El Damero, los aromas humeantes de una cocina casera lo invitan a ubicarse en la butaca como si fuera sentarse a la mesa familiar. Uno intuye que será testigo de algo singular, al tiempo que se le va avivando el apetito con una obra que resultará literalmente exquisita.

Más que auspiciosa la apertura de este nuevo reducto teatral porteño con el estreno de un espectáculo que definitivamente puede competirle en calidad a propuestas de vastas marquesinas e inversiones del circuito comercial. Pero estas pequeñas salas tienen un latido especial: “Le permiten al espectador poder escuchar hasta la respiración del actor, contar algo con esa cercanía permite que el texto llegue mejor al público”, dice Gina Piccirilli, la directora de El Damero, quien vivió 25 años en España. Y esa tierra ibérica nos trajo a CARMEN MESA, carismática y eximia bailaora flamenca, a quien Piccirilli dirige en esta obra imperdible por lo intensamente gratificante para los espectadores-comensales.

“YO ME LO GUISO, YO ME LO COMO” es un unipersonal en clave de biodrama, rebosante de ternura, humor y nostalgia, sin caer en el discurso egocéntrico. La dramaturgia es de la joveny prolífica santacruceña Erika Halvorsen. Escribe desde los 17 años y en los últimos tiemposse insertó como guionista en las más importantes productoras del entertainment, como Dori Media, Cris Morena Group y Pol-ka. Pero afortunadamente no abandona su pasión por el teatro, a punto tal de haber tenido tres obras de su autoría en cartel. “La hija de Dios”, con Dalma Maradona, fue lo que le trajo cierto baño de popularidad.

Cante y jaleo, coreografías, ollas y cucharones, amores y desamores, poesía y aceite de oliva, ilusiones y ristras de ajo, la fe, los temores, la perseverancia del roble, y algún sobresalto para la platea. Todo, como en su vida, se cocina a fuego lento pero apasionado. Carmen Mesa deja el alma en una interpretación tan sólida como sensible, con un arte sincero (dramático y culinario), transparente como ella misma. El hambre es el faro que va orientando el derrotero narrativo. Hambre de conocimiento, de superación personal y de mundo, de una sencilla chica de pueblo, plantadora de ajos, electricista (oficio con el que también sorprende a la platea con una perlita), y se acercaba a Jesús para pedirle o recriminarle por los vaivenes injustos de la vida. Está perfectamente acompañada por dos músicos siempre en escena: el maestro del flamenco Héctor Romero (en guitarra) y el percusionista Javier Mokdad(en cajón flamenco). Eugenia Granados resuelve bien la escenografía, y Silvana Sánchez el vestuario.

El "cante jondo" es el más genuino cante andaluz, de profundo sentimiento. La artista entrega matices e imágenes al compás del flamenco, danza de origen morisco, pero que tuvo como base el gran mestizaje cultural que se dio en Andalucía (oriundos, musulmanes, gitanos, castellanos inmigrantes, judíos, etc.). Un género considerado actualmente Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En un espacio acotado, una encantadora Carmen Mesa sabe explotar al máximo el lenguaje corporal, y al mismo tiempo sostiene una oralidad sin fisuras ni monotonías. Emociona, acaricia el alma, y hacer reír. Bien vale dejarse llevar por su arte flamenco y culinario en esta ruta testimonial en la que, como en un poema tanguero, la llevó a cruzar el Atlántico de la mano de un amor argentino que conoció en Andalucía y al que sedujo cocinándole su plato predilecto: “pollo al ajillo”. El buen teatro es alimento para el alma dicen, y aquí también, para el cuerpito. Vaya feliz y sin culpa a devorar esta obra deliciosa, porque es comida sana y saldrá más que satisfecho.-

Teatro EL DAMERO (Deán Funes 506), tel. 2060-2278. Viernes 21 hs. Duración: 60 minutos.