Región:
Mundo
Categoría:
Sociedad

Adiós a las fotos y bienvenidas a las selfies

Se trata también de fotos, pero no tradicionales sino una fotografía que alguien se hace a sí mismo, generalmente a un brazo de distancia con una buena pose y dando la sensación de algo íntimo

La actriz Ellen DeGeneres en la última entrega de los Oscars logró poner a consideración mundial el término SELFIE. Lo hizo durante un corte de la transmisión, llamó a sus amigos celebrities y se sacó una foto, pero no una foto cualquiera sino una que alguien se hace a sí mismo, generalmente a un brazo de distancia con una buena pose y dando la sensación de algo íntimo. Además lo realizó con un teléfono inteligente para subirla a la red. La foto en apenas 40 minutos superó el millón de retuits y dio a la autofoto su momento de máxima expresión. Selfie es un neologismo cuyo uso llevó al Oxford Dictionary a posicionarla como la palabra del 2013

Los selfie (usuarios de esta técnica) pueden ser considerados claros representantes del narcisismo al que conducen las redes sociales, además muchos de ellos pretenden instalar una nueva forma de comunicar mostrando sus actos cotidianos pero claramente preparados para el autorretrato. No importa la calidad de la foto, sino el grado de intimidad que muestra. Ni un paisaje ni una foto artística despiertan tanta curiosidad como el espiar una escena de la vida privada.

Está estudiado que cuando uno insiste en su propia imagen es porque no está seguro de tenerla. El selfie es un reflejo de una identidad que dura lo que tarda en reproducir el retuit y los me gusta de Facebook.

Sin embargo, el ‘todo vale’ por conseguir repercusión también ha abierto un debate. El último ocurrió después de que una joven estadounidense publicó una autofoto en la red que mostraba el avión estrellado del que había salido ilesa en un accidente en Filadelfia (EE. UU.).

Los expertos no se definen entre un cambio de paradigma o una moda pasajera, coinciden en que la necesidad de mostrarse ha existido siempre; lo revolucionario es la herramienta, que ha transformado la fotografía en una forma de comunicarse y no de registro.

El gran cambio se produjo cuando los teléfonos inteligentes comenzaron a integrar una cámara en la parte frontal, que te devuelve tu propia imagen. Lo que hasta entonces había sido un medio para inmortalizar un acontecimiento se convierte ahora en una forma de transmitir emociones personalizado y efímero; un mero medio de comunicación intrascendente.

La selfie definitivamente es fruto legítimo de la cultura actual, en la que se combinan la tecnología de creación de imágenes (teléfonos inteligentes con cámaras delanteras) y las plataformas de intercambio de imagen (como Instagram), lo que da lugar a fenómenos globales como este.

Pero detrás del criticado narcisismo, las fotos fuera de lugar y el ahorcamiento del espacio íntimo se encuentran una realidad social en la que el triunfo del encuadre se da no solo sobre la realidad, sino sobre la identidad.

El actor James Franco, declaró “Me aburro cuando miro una cuenta y no veo ningún selfie, porque quiero saber a quién estoy tratando. En una conversación de texto puedes decir cómo te sientes, pero un selfie aclara todo al instante”.